Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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“Con” memoria y “con” deseo

PDF: botbol-con-memoria-con-deseo.pdf | Revista: 30 | Año: 2000

Botbol Acreche, Mariam
Psicólogo

Comunicación presentada en las “VII Jornadas de psicoanálisis en la Universidad” Facultad de Medicina. Lleida, 31 marzo y 1 de abril de 2000.

RESUMEN

Este trabajo tiene como referencia la conocida propuesta de Bion (“trabajar sin memoria ni deseo”) para abordar las diferencias (que él subrayaba tanto) entre “psicoanalizar” (en la sesión) y “hablar acerca de psicoanálisis” (fuera de la sesión) (Grinberg L., Sor D, Tabak de Bianchedi, pg. 115).

Tomando la sesión psicoanalítica como unidad, se podría considerar que dentro de ella la actividad que se desarrolla es predominantemente de orden artístico (siguiendo ideas de Bion y Meltzer) y es fuera de la sesión cuando se desarrollan las actividades predominantemente científicas, aunque es cierto que ambas están entrelazadas.

La mente del analista es el “instrumento princep” para ambas actividades, funcionando “sin memoria y sin deseo”, dentro de la sesión y “con memoria y con deseo” fuera de ella.

¿Cómo se cuida un instrumento con características tan peculiares? La investigación en su sentido más amplio (que incluye el autoanálisis, la supervisión, el estudio, el intercambio con grupos y colegas) y en donde interviene en forma consciente “memoria” y “deseo” es una de las formas posibles. También podrían ser útiles el Rorschach y las pruebas proyectivas.

Como ilustración de estas ideas pasaré a comentar un ejemplo clínico

NOTAS SOBRE LA MEMORIA Y EL DESEO

Este es el título de un brevísimo trabajo, publicado en 1967, en el que Bion plantea una de sus postulaciones más interesantes, y, en su momento, menos comprendidas.

El tema será luego retomado y desarrollado en Atención e Interpretación y, desde mi punto de vista, en el título de su última obra Memoria del futuro (A Memoir of the Future).

Bion dice:

La Memoria y el Deseo… Tienen que ver respectivamente con las impresiones sensoriales de lo que se supone que ha ocurrido y las impresiones sensoriales de lo que todavía no ha sucedido. La “observación” psicoanalítica no se ocupa de lo que ha ocurrido ni de lo que ocurrirá sino de lo que está sucediendo…
…Para el analista cada una de las sesiones debe carecer de historia y de futuro. Lo que “se sabe” sobre el paciente carece de importancia, es falso o irrelevante. Lo único importante en cualquier sesión es lo desconocido y nada debe impedirnos intuirdo. (Bion, Notas sobre la memoria y el deseo, pág. 679).

Los analistas invitados a comentar este trabajo reaccionaron con fuertes críticas hacia él, señalando algunos que no lo habían entendido, o que lo que planteaba era tan sencillo u obvio que ni siquiera valía la pena plantearlo, o que se contradecía con afirmaciones suyas de trabajos anteriores, etc. En una ocasión una figura prominente de la Sociedad Psicoanalítica, Leo Rangelí, le dijo a Bion que si se trabajaba de ese modo no se tenía derecho a cobrar honorarios profesionales. (Symington, J. and N. pg. 166).

Pero ¿qué significa trabajar de ese modo?

Como señala el Dr. L. Grinberg, uno de los principales estudiosos de la obra de Bion

“Se trata más de una actitud interna por parte del analista que de una real modificación de la técnica frente al paciente” (Bion, Notas sobre la memoria y el deseo, p. 691).

Pero es una actitud que implica consecuencias importantes, por ejemplo, en el modo en que se escucha el material en la sesión. Recuerda, en cierto sentido, a la recomendación de “atención flotante” de Freud, sin embargo, el énfasis puesto en el “sin memoria” fuerza al analista a quedarse desnudo de informaciones previas sobre el paciente en el momento de la sesión. El acento está puesto en el presente y no en el pasado o en el futuro. Puede provocar en el analista el grado de ansiedad útil que se moviliza frente al encuentro con un “desconocido”.

En respuesta a los comentarios que le hicieron, el Dr. Bion dijo:

Me doy cuenta que sería útil que pudiera establecer un distingo entre dos fenómenos distintos que habitualmente reciben e! nombre de “memoria”. He tratado de hacerlo al referirme a uno de ellos como “evolución” por la cual entiendo la experiencia en la que alguna impresión pictórica, o alguna idea surge en la mente imprevistamente y como un todo” (Bion, Notas sobre la memoria y el deseo, pág. 689).
Es desde esta diferenciación de donde parte el trabajo que intento hacer diferenciando el “adentro” del “afuera” de la sesión analítica. Dentro de la sesión lo significativo no es lo que se busca sino el recuerdo que surge espontáneamente. Y sólo puede surgir de este modo si hay un trabajo disciplinado que se realiza fuera de la sesión recordando, ahí sí, al paciente deliberadamente, pensando sobre él, supervisando, escribiendo…

La posibilidad de encontrarse cada día con un paciente “nuevo”, a la que Bion apunta, aporta frescura e interés a nuestro trabajo.
Sin ánimo de vulgarizar la aportación de Bion, pero considerándola una postura de un amplio campo de aplicación, podría relacionarla con un comentario que en una ocasión me hizo una fonaoaudióloga: “Cuando tengo que evaluar el lenguaje de un niño prefiero no conocer previamente su edad”.

Según mi experiencia, es difícil conseguir el estado que Bion describe, y creo que la capacidad para conectar con el inconsciente del paciente para cual éste prepara, depende también de las características individuales, y sin embargo, a pesar de su dificultad, me parece que es válido intentarlo una y otra vez.

Bion dice:

Quiero reservar el término “memoria” (memory) para la experiencia relacionada con los intentos conscientes de evocar. Éstas son expresiones de miedo a que algún elemento “incertidumbres, misterios, dudas” se interpongan” (Bion, La aprehensión de la belleza. pág. 67, VI: pág. 70).

Cuando habla de “incertidumbres, misterios, dudas” está utilizando las palabras del poeta Keats, a quien frecuentemente se refiere. Su formación académica incluyó vastos conocimientos no sólo de ciencia sino también de arte. Su última obra, “A Memoir” tiene una forma peculiar y totalmente atípica en un escrito psicoanalítico.

Es como si el libro (Memoir) fuera una suerte de terreno de prueba sobre el que Bion ha puesto en práctica una modalidad de pensamiento que ha emergido cada vez más claramente para él en el curso de su evolución como psicoanalista (P. Bion Talamo).

Pero la forma del libro es inseparable del contenido que intenta transmitir, y el contenido tiene que ver con la práctica clínica

(Memoir) es una mina de hallazgos clínicos… pero como en toda mina hay que trabajar duramente para obtener su preciosa substancia (P. Bion Talamo, pág. 236).

Y la forma que tiene Memoir, comparte, con las formas artísticas, el sentido de producir un impacto emocional en el lector (a diferencia de los escritos clásicos de psicoanálisis).

Este es el campo de las obras de arte, (las emociones, los sentimientos) y éste es también el campo con el que trabajamos clínicamente en el consultorio, las emociones los sentimientos.

Bion y Meltzer han prestado particular atención al rol de la función científica y artística en psicoanálisis, y podrían ser, probablemente, los responsables de la posibilidad formal del “psicoanálisis como una forma de arte” (M. Harris Wiljiams, Ao C).

Por lo tanto, habiendo explorado un poco este concepto de Bion creo que el paso siguiente es adentramos en las ideas de Meltzer

EL MÉTODO PSICOANALÍTICO COMO UN “OBJETO ESTÉTICO”: TRABAJANDO EN LA SESIÓN “SIN” MEMORIA Y “SIN” DESEO

En su libro, “La aprehensión de la belleza”, Meltzer enuncia uno de los conceptos que, a mi juicio, es una de sus aportaciones principales al psicoanálisis: el concepto de “conflicto estético”

Denomina así al “conflicto incitado por la belleza del mundo y su representación primaria: el pecho y la cara de la madre que alimenta (Symington, pág. 493)…

El representante del mundo es, para el bebé, la madre, el pecho de la madre, la cara de la madre: “Objeto complejo de increíble interés, tanto sensual como infrasensual” (La aprehensión de la belleza. Pág. 28)

Pero ¿por qué hablar de “conflicto”? Porque el bebé cuando nace (y en cierto sentido todos los seres humanos mientras vivimos) se encuentra inmerso en una situación desconocida para él, porque, como todo ser humano tiene que enfrentarse al mismo tiempo con la belleza del mundo y con su misterio,

“…el conflicto estético puede ser enunciado con más exactitud en términos del impacto estético del exterior de la madre “bella”, a disposición de los sentidos y el interior enigmático que debe ser construido mediante la imaginación creativa (La aprehensión de la belleza. Pág. 28, el subrayado es mío).”

es el conflicto entre el exterior y el interior, entre lo conocido y lo desconocido, entre el afuera y el adentro…

“Cuando encontramos algo que compromete nuestro interés, cuando vemos que es un fragmento o una instancia o muestra de la belleza del mundo, queremos certificar su autenticidad, conocerlo en profundidad. Y en ese momento encontramos el “corazón de su misterio”, junto con las severas limitaciones de nuestra capacidad para conocer” (La aprehensión de la belleza. Pág. 148)

Este concepto de interés es el que nos remite a los ojos del bebé mirando a la mamá que a su vez lo mira “enamorada”, a la pasión del niño por los juegos, y, en última instancia, a nuestra capacidad de disfrutar de la vida y del trabajo que hacemos.

Meltzer habla frecuentemente de la belleza del método psicoanalítico. Creo que es un concepto muy complejo. Porque, además del esfuerzo sistemático el método implica para él:

“…intimidad, privacidad, ética, atención, paciencia, postura no enjuiciadora… continuidad… fin abierto… disposición implícita al sacrificio por parte del analista, compromiso a reconocer errores, sentido de responsabilidad hacia el paciente y su familia… englobando en la dedicación a escudriñar el proceso de transferencia – contratransferencia” (La aprehensión de la belleza. Pág. 29).

Cada una de éstas característica podría ser objeto de un estudio particular.

Pero si nos centramos en la posibilidad de abordar el análisis como un objeto estético. El psicoanálisis en particular, o nuestro trabajo en general como algo que despierta en nosotros emociones apasionadas esto sí que tiene una implicación principal que deseo subrayar. Ensalzar la belleza de método, como él hace, permite evitar la infatuación: no es bello el analista, ni es su paciente especialmente bello, pero sí pueden desarrollar entre ambos una “tarea bella”.

Y creer en la belleza del propio trabajo junto con la aceptación no resignada de sus limites es algo que beneficia tanto al paciente como el analista.

En la investigación realizada por Malan sobre psicoterapia breve, el entusiasmo del terapeuta y su disposición a un compromiso profundo (tanto como la del paciente), eran condiciones esenciales del éxito terapéutico.

El método se lleva a cabo entre dos personas, puede contener o subsumir la fealdad, o enfermedad mental o desesperación individuales, La cualidad artística está en el modo en que va más allá de las limitaciones individuales de conocimiento o fuerza Y de éste modo alimenta a los participantes (M. Haris Willams, comunicación personal).

Desde mi punto de vista el concepto de “conflicto estético” está en la línea de las ideas que ponen al hombre frente a su limitación pero al mismo tiempo le dan esperanza (como la castración en Freud, la dependencia del pecho en Klein, “o” en Bion)

TRABAJAR “SIN” Y TRABAJAR “CON” MEMORIA Y DESEO

Llegando ya al final de esta comunicación quiero aclarar que utilizaré el término “memoria” en un sentido muy amplio.
Bion recomienda ejercitar el “sin memoria ni deseo” también fuera de la sesión, pero habla de una “negación disciplinada de la memoria y el deseo” (Bion, Atención e Interpretación, pág. 43, el subrayado es mío). La palabra “disciplina” aparece frecuentemente en sus escritos, y también las advertencias contra la “mala memoria”. Por lo tanto, el “sin memoria” de Bion implica un trabajo duro que es al que me refiero cuando utilizo la expresión “con memoria”.

“La mejor técnica es la que no se nota” se suele decir. Pero, en todas las disciplinas, artísticas o científicas, desarrollar una técnica que “no se note” requiere grandes esfuerzos. Las enfermeras tiene que aprenden a poner inyecciones para no pinchar innecesariamente, el pianista para acertar con la tecla primero y para modular la presión sobre ella después, etc.

Picasso decía que esperaba estar trabajando en el momento en que le viniese la inspiración, y cuando uno ve una exposición de obras de un mismo período, puede seguir paso a paso la evolución de sus ideas, en el modo en que las figuras se repiten una y otra vez y al mismo tiempo una y otra vez son diferentes.

Fuera de la sesión la investigación ha de ser constante, tenga la forma que tenga, porque el instrumento que se ha de cuidar disciplinadamente es la propia mente.

La etimología de la palabra “investigación” tiene que ver con “buscar huellas”. Pero ¿qué huellas? ¿buscarlas dónde?…

En primer término dentro del mismo analista. Su historia personal, su historia profesional y la vida que lleva tienen una relevancia en el desempeño de su tarea cotidiana mucho mayor que en otras profesiones en las que no se está expuesto de un modo tan directo al bombardeo de las emociones más primarias de otras personas. Por eso Bion insiste una y otra vez en el análisis personal. Pero el análisis no es suficiente si no se ha podido desarrollar dentro de la personalidad una “función psicoanalítica” que “analice” a lo largo de toda la vida sentimientos, pensamientos, acciones…

También están las “huellas” que dejan en nosotros las teorías psicológicas o las ideas que suscribimos. Estas se van estableciendo con el estudio, la reflexión, el contacto con “maestros”, etc.

Las teorías son determinantes del modo en que se realiza la práctica, pero, en una “práctica” tan particular como la nuestra no son tan determinantes. Bion dice:

No creo que lo que separe a los científicos sean sus diferencias de teoría. No siempre me he sentido “separado de alguien que sostiene teorías diferentes de las mías… Por el contrario, me he sentido muy separado de algunos que, aparentemente, sustentaban las mismas teorías. (Bion. Atención e Interpretación. Pág. 83).

Posiblemente esto no se produzca de esta manera en el dominio de las “ciencias duras”… o quizá sí… pero lo cierto es que la utilización de las ideas se ha independizado de quien las emitió. Se puede suscribir una idea (o favorecerse de las aplicaciones técnicas de ellas derivadas) sin decir, “Bion dijo…” La posibilidad de ir articulando un lenguaje común es lo que permite el avance de la ciencia.

Las discusiones con colegas, los grupos de estudio, etc., favorecen el cuidado de la mente. En cambio el aislamiento puede favorecer la omnipotencia en este trabajo, que es un trabajo tan solitario; por eso es tan útil la supervisión y el cotejar con otros las propias ideas.

UNA ILUSTRACIÓN CLÍNICA

El trabajo EN la sesión (“sin memoria ni deseo”)

Como una cierta forma de ejercicio del “sin memoria” en la presentación de este trabajo expondré el primer sueño de Mónica, una joven muy guapa de 27 años, que relata en su segunda semana de análisis.

“Soñé que Alex venía a casa (Alex es un amigo del gimnasio a quien ayer le dejé un mensaje en el contestador que decía “Alex, estoy mal”). La casa estaba toda desordenada y el cuarto de baño estaba sucio, así que yo le echo la culpa a mi hermana pequeña. Después aparece David (el que se quiere casar conmigo) y nos invita a una fiesta. La fiesta es en la calle Valencia y yo en el sueño hago un chiste: “Lo más fácil para ir a Valencia es el Euromed”. En el sueño hay también un cartel luminoso, muy raro, que pone SSO.

Este sueño me evocó variadas imágenes: ¿cómo sería la casa desordenada? ¿y la suciedad en el cuarto de baño?; pensé en los dos jóvenes que aparecían, supuse que pretendiéndola, en lo fácilmente que se quitaba las culpas y se las adjudicaba a la pequeña, en la fiesta y el hacer chistes en contraste con el mensaje en el contestador, en el recurso tan estrambótico y complicado que monta en el chiste de ir a la calle Valencia en un tren de lujo que recorre toda Europa…, pero la imagen que se fue imponiendo, adquiriendo progresivamente mayor intensidad fue la del cartel luminoso. Primero me pareció que las siglas eran SOS e inmediatamente las vinculé con el mensaje “Alex, estoy mal”, que podría traducir directamente en “Miriam, estoy mal”. Pero luego me di cuenta (y ella me lo aclaró cuando le pregunté) que las letras eran las mismas pero el orden no lo era. El cartel decía SSO y no SOS. ¿SS?… ¿SS?… ¿SS?… pensé en las siglas de la Gestapo y recordé algo que ella me había contado, cuando era pequeña era muy “selectiva”, un recuerdo muy, muy antiguo, era que su mamá la llevaba al parque con un cubo y una palita y si los niños no le gustaban prefería jugar sola. En la escuela había una niña gorda a la que ella despreciaba.

Pregunté un par de veces sobre las siglas SS. Ella conecta con la Gestapo, y asocia con una experiencia terriblemente traumática de un aborto. Luego recuerda “El ginecólogo al que consulté después me dijo que donde me habían hecho el aborto no era una clínica sino un campo de exterminio”.

Esto es lo que ocurrió dentro de la sesión, en donde “miro” el sueño como si fuese un cuadro o una película, en donde me dejo llevar por lo que atrae mi atención sin forzarme a recordar datos de la paciente (sin memoria), y tolerando no entender (sin deseo) (Bion, Keats). De las varias opciones interpretativas el cartel comenzó a funcionar como si fuese una diana y sobre él dirigí la exploración del sueño. La asociación de la paciente confirmó mi intuición y permitió la emergencia de un material muy rico. El trabajo se realiza aquí desde una perspectiva más cercana a lo artístico.

El trabajo FUERA de la sesión (“con” memoria y “con” deseo)

Creo que es oportuno que incluya en este lugar algunos datos de la vida de la paciente.

Vino a verme terriblemente deprimida porque se había quedado sin trabajo, hacía sólo un año que vivía en esta ciudad, se sentía sola, etc.
Por el modo en que la vi me preocupó mucho que pudiese hacer un intento de suicidio y pedí que hiciesen un diagnóstico que incluyese Rorschach. Según los resultados esto no era muy probable en ese momento. Esto me tranquilizó y creo que esta tranquilidad facilitó que pudiese trabajar “sin” en la sesión.

Quiero plantear ahora el segundo momento, la reflexión sobre este sueño, momento en el que entran a desempeñar su papel las teorías científicas que sustento.

Pensando en ansiedades y en defensa, por ejemplo.

Su ansiedad gira alrededor de sentirse revuelta, desorganizada, sucia (como la casa y el baño).

Uno de los modos en los que se defiende es utilizando la disociación, ya que en este sueño aparecen partes muy diferenciadas y contrastantes. Por ejemplo los dos pretendientes, uno que responde a su pedido de ayuda y el otro, en cambio, la viene a invitar a una fiesta.

En la hermana pequeña ubica, por identificación proyectiva, el desorden, la desorganización, la culpa.

También recurre a defensas maníacas, por ejemplo la fiesta a la que la invitan, o el chiste que hace en el sueño.

Si pensamos en un nivel simbólico, la casa desordenada y el cuarto de baño sucio podrían representar su mente desordenada y sucia, pero, si incluimos la asociación con el aborto, podrían estar representando también a su cuerpo, que siente como desordenado y sucio después de esa intervención.

Fuera de la sesión, funcionando “con” memoria y “con” deseo, hablando “acerca” de psicoanálisis (sea en un diálogo mudo que tenemos con nosotros mismos, sea en una supervisión, o en otras circunstancias) ¡cuántas más cosas podemos comprender!

Cosas que olvidamos cuando volvemos a estar dentro de la sesión, intentando funcionar “sin” memoria y “sin” deseo, intentando “psicoanalizar”, intentando, a través de no intentarlo, poder tener un verdadero encuentro con nuestros pacientes.

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