Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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Dependencia del Messenger

PDF: mabres-dependencia-messenger.pdf | Revista: 45-46 | Año: 2008

Mabres, Mercè
Psicóloga clínica. Fundación Eulàlia Torras de Beà. Barcelona.

Sesión clínica presentada en el CSMIJ (Centro de Salud Mental Infanto Juvenil) de la Fundación Eulàlia Torras de Beà, el 8 de enero del 2008. Barcelona

Los medios de comunicación, movidos por el sensacionalismo que a menudo les caracteriza, hablan de cierta alarma social ante el uso masivo de las nuevas Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), pero aún no existen investigaciones que corroboren dicha alarma o la adicción que pueden producir. Se habla de una prevalencia del 6 % en la población general (Talarn, 2007). En la clínica tenemos la oportunidad de observar el uso que los adolescentes hacen de la comunicación ciberespacial, principalmente correo electrónico, chat, MSN y los juegos de rol en línea, ya que a veces va más allá del tiempo destinado al ocio e invade la mayor parte del que disponen para estudiar, colaborar en casa, encontrarse personalmente, etc. También constatamos el grado de supervisión y criterio de los padres, a menudo sobrepasados por avances frente a los que tienen poca facilidad de comprensión, acceso y manejo.

El ciberadicto se puede encontrar en cualquier grupo social y edad, si bien los de más riesgo son los siguientes (Talarn, 2007):

  • Los adolescentes, por las características propias de su momento evolutivo: omnipotencia, tendencia a depositar en otros la causa de sus problemas, poca experiencia de la vida y, sobre todo, de la etapa en la que se encuentran, dificultad para reconocer adicciones sutiles, necesidad de verificarse, de experimentar identidades a la búsqueda de la propia, curiosidad, impulsividad, atracción por la inmediatez y sensación de normalidad delante de conductas de riesgo, cuando hay cantidad de iguales que las practican, como pasa por ejemplo con el consumo de cannabis. A todo esto se añade la gran facilidad que tienen para hacer servir tecnologías que les permiten gozar de las inmensas oportunidades lúdicas interactivas que la red les ofrece.
  • Los estudiantes universitarios, por la facilidad para conectarse en facultades y residencias.
  • Las personas que atraviesan situaciones estresantes, especiales o de pérdida, tales como separación o divorcio; las que buscan conocer gente, estimulación sexual…
  • Las personas con trastornos psiquiátricos y/o de personalidad, exalcohólicos, exadictos, etc.
  • Personas con determinadas características de personalidad: baja autoestima, sentimiento de falta de adecuación, desaprobación, infelicidad, inseguridad, tendencia a fantasear, timidez, falta de habilidad social y propensión a crearse una personalidad ficticia. Estas personas pueden tener un comportamiento más desinhibido a través de la cibercomunicación e incluso es posible que desarrollen personalidades compensatorias que no se atreven a llevar a la práctica en la vida real.
  • Inexpertos que se inician en el medio.

En esta presentación quisiera compartir con vosotros la experiencia en la observación del uso del Messenger y de los juegos de consola o en línea, ya que, progresivamente, vamos viendo el papel lúdico de Internet en la vida de muchos adolescentes que tratamos en la consulta; la fuerza y la atracción que despiertan los videojuegos, el Messenger y diferentes blogs y páginas de la red; la dificultad para ponerse límites y gestionar el tiempo para que no invada el que se dedica al estudio, el deporte, la familia y las relaciones personales, más allá del ámbito escolar, etc. Desde el uso estimulante de la comunicación rápida y cómoda –desde casa– hasta el uso abusivo o dependiente.

A menudo los padres nos expresan su preocupación por las horas que el adolescente pasa delante del ordenador y por lo que le cuesta dejarlo. Todo eso crea crispación e irritación: el adolescente se siente contrariado e invadido, y los padres se sienten impotentes a la hora de poner límites a su hijo, porque resulta difícil negociar sobre una cosa que quizás no conocen, pero que tiene mucha fuerza y ejerce un gran magnetismo sobre el adolescente.

Las tecnologías de la información y la comunicación son herramientas que, como indica su nombre, han sido creadas para informar y comunicar, pero su diseño atractivo, inmenso, inmediato… es susceptible de afectar a la voluntad de control, cosa que, juntamente con otros factores personales y ambientales, facilita la conducta adictiva (estudio Universidad Ramon Llull, 2006-07). El abaratamiento de los costes de conexión, las mejoras tecnológicas y la llegada masiva de ordenadores personales a las casas ha provocado un crecimiento exponencial del número de usuarios. Internet, móviles y videojuegos ocupan un espacio importante en el proceso de socialización e infl uyen en comportamientos y actitudes. Son experiencias comunicativas que permiten emociones de pertenencia, control, poder, aceptación, bienestar e intimidad que pueden ser también compensatorias de sentimientos de insatisfacción respecto a si mismo. La mayoría de los adolescentes se conectan desde sus hogares y la mitad tienen ordenador propio, con conexión personal a Internet; el resto se conectan desde la escuela, la biblioteca o el cibercafé. Las chicas son más afi cionadas al Messenger y los chicos a los videojuegos de las consolas o del ordenador, con los cuales también pueden jugar en línea.

Las habitaciones de los adolescentes de las clases medias y altas constituyen un microcosmos en el que el ordenador es el epicentro. Cuentan, o aspiran a que así sea, con el equipamiento suficiente en recursos de entretenimiento y comunicación que casi implicaría no tener que salir de casa o con no tanta frecuencia como antes. El PC con Internet les permite informarse, ver películas, televisión, grabar DVD, bajar música, jugar con los videojuegos y juegos en red, retocar fotografías, crear un blog o página personalizada, visualizar e interaccionar con las de otros, mirar y colgar vídeos en la red para que sean vistos y comentados (como los que salen en el portal YouTube), comunicarse por videoconferencia… y, evidentemente, chatear en el Messenger como chat privado en el que el adolescente decidirá las personas que quiere agregar formando una habitación virtual generalmente muy llena de gente, agrupada en diferentes grupos: amigos del verano, de la escuela, de alguna actividad, etc.

En los blogs se muestran fotografías que hacen referencia a aficiones, símbolos, consejos y a algún aspecto de la vida personal de manera más o menos simbólica. Todo eso a la espera que otros opinen y respondan con comentarios y fotos. Llama la atención que en tiempos de medidas, en algunos casos tan estrictas, a la hora de preservar la confidencialidad, haya tanta exhibición como la que se puede ver ahora mismo en la red.

Por otro lado, se está abriendo entre los jóvenes una fractura que va más allá del acceso digital: los que hacen servir las nuevas tecnologías y los que no las tienen o no quieren tenerlas, que son los menos. Se trata de estar dentro o fuera: quien no está en Internet, no tiene móvil, no maneja las nuevas tecnologías, pasará a abultar la lista de los que pierden oportunidades, tanto laborales como relacionales.

Un pequeño apunte para decir que dentro de la gran diversidad de posibilidades que ofrece Internet, para algunos es el medio ideal donde exponer y difundir ideas no permitidas o que rozan la ilegalidad en muchos países. Es el caso de las 300 páginas webs neonazis en Alemania y 1.400 en todo el mundo que aprovechan la facilidad de comunicación que ofrece la red para descargar su odio y hacer proselitismo. Suelen ser webs alojadas en servidores extranjeros, y se da la circunstancia que los EUA es el país más tolerante con las webs intolerantes. También hay webs peligrosas, como algunas relacionadas con la anorexia, otras que promueven el suicidio, la condena al infi erno, las sectas con la finalidad de captar adeptos dentro de la red, así como varios foros en los que se vierten opiniones, a menudo no corroboradas por profesionales.

Se definen las ciberaddicciones y las socioadicciones en general como trastornos de dependencia vinculados a actividades humanas diversas, pero que no comportan la ingesta de sustancias químicas. Se observan cuando la persona queda invalidada para hacer las cosas cotidianas de su vida y necesita hacer de manera imperiosa aquella cosa determinada para estar bien. Estos serían los síntomas frecuentes en adolescentes que pasan muchas horas en Internet, cuya intensidad aumenta gradualmente:

  • Pasa muchas horas conectado.
  • Pierde la noción del tiempo, y es difícil establecer el límite entre el uso seguro y el uso adictivo.
  • Es incapaz de interrumpir la conexión; sus palabras más habituales son “un minuto más”, “ahora voy” …, acompañadas de una gran irritabilidad.
  • Descuida el aspecto, pierde horas de sueño y altera los hábitos de alimentación porque come deprisa para volverse a conectar.
  • Utiliza Internet para obtener satisfacción inmediata y huir de los problemas.
  • Todo gira en torno a la realidad virtual que focaliza toda la atención en detrimento de otras cosas.
  • Se produce fracaso escolar y abandono de los estudios, así como pequeños robos para comprar consolas, juegos o jugar en cibercafés.

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