Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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Educar en lo particular

PDF: educar-en-lo-particular.pdf | Revista: 50 | Año: 2010

Luis Gol Corzo
Educador Social. Responsable del área educativa del hospital de día para adolescentes de la Fundación Sanitaria Sant Pere Claver.

Ponencia presentada en el I Congreso Regional y I Jornadas Nacionales de Hospitales de día-terapia intensiva de niños y adolescentes que bajo el título: “Hospitales de Día de niños y adolescentes” tuvo lugar el viernes 22 y sábado 23 de mayo de 2009 en Alcázar de San Juan. Ciudad Real.

Esta ponencia pretende reflexionar sobre la necesidad de adaptar constantemente al individuo concreto y su particularidad las diferentes herramientas de intervención educativa que se dan en el Hospital de día para adolescentes y la importancia de que este trabajo se construya desde un modelo interdisciplinar. El constante trabajo de adaptación y transformación de los espacios permite que el adolescente pueda desarrollar sus capacidades yoicas en un espacio más cómodo y seguro. La intervención que además ha de ser dinámica para adecuarse a los progresos que el adolescente vaya realizando y, por tanto, a las nuevas necesidades que estos requieren. Lo que exige una constante adecuación al cambio y una actitud flexible y creativa por parte de los profesionales. No se trata de adaptar el caso a una idea preconcebida, sino de poder verlo en su particularidad. Justamente poder acoger lo propio de cada caso es lo fundamental (1).

Se trata, por tanto, de posibilitar que aparezcan espacios donde el sujeto pueda realizar actividades exploratorias tales como circular, manipular, elegir, equivocarse, cambiar de objetos y de actividades, sin que ello signifique una valoración negativa de la persona. Dar el tiempo que el sujeto necesita para poder elegir, esto es, despertar el interés: resorte verdadero del trabajo educativo. La educación viene a postularse como recurso que posibilita al sujeto saber algo sobre sus posibles intereses y como intentar realizarlos desde una perspectiva socialmente admitida o admisible (2).

Para poder realizar este trabajo contamos con herramientas imprescindibles como las supervisiones, las reuniones de casos y la constante coordinación del educador de referencia con el psicoterapeuta de referencia que permiten la comprensión profunda de las ansiedades, de los conflictos internos, así como también de síntomas y actuaciones.

Otro de los puntos importantes del trabajo con los adolescentes ingresados pasa por la confianza. La psicopatología que presentan estos chicos/as les ha dificultado mucho las relaciones tanto con los iguales como con los adultos provocando una serie de experiencias negativas en diferentes ámbitos que se han ido acumulando a lo largo de su vida.

Crear un clima de confianza, tanto en la relación con los profesionales, como con el hospital de día y sus diferentes espacios ha de ser una de los primeros objetivos a trabajar. Intentar que el adolescente sienta que estamos para ayudarlo y consienta, después, dejarse educar.

EXPOSICIÓN DE UN CASO CLÍNICO:

Se trata de un chico, Martí, de 15 años con una evolución tórpida desde la infancia. Relación muy simbiótica con la madre. En el momento del ingreso es diagnosticado de psicosis paranoide.

El primer objetivo es crear un clima de confianza que nos permita la intervención

Martí se muestra de entrada como un chico de apariencia tímido y reservado, no mira a los ojos. Muy temeroso del contacto con las personas, tanto iguales como adultos. El aspecto físico es algo sucio y descuidado y da la impresión de ser un chico deficiente. Solo acepta venir a visitas con la madre, aunque se le ha presentado a su educador de referencia y se intentará que acceda a venir a espacios individuales. Muy desconfiado y con miedo a lo que se encontrará aquí.

A nivel social; no sale de casa, no va a la escuela, no tiene amigos. Pasa casi todo el tiempo jugando al ordenador, escuchando música o dando vueltas por la casa.

Parece bastante importante que comience a venir al Hospital de día, pero todos los intentos por que se incorpore a un espacio con su educador resultan frustrados ya que no llega a venir. Como estrategia se decide darle un espacio individual con el educador después de una visita con el terapeuta, de esta manera evitamos todo el tiempo de espera lleno de temores y ansiedades que hace que Martí no pueda venir. Él acepta quedarse aunque pide que su madre se quede en la sala de espera hasta que él termine por si se encuentra mal y tiene que salir antes. Otras veces la madre espera fuera, en el coche, y Martí necesita constantemente acercarse a la ventana para comprobar que sigue allí.

En las primeras sesiones con el educador no mantiene conversaciones, se limita a responder sí o no a las preguntas que se le formulan y el único centro de interés aparece a través de los juegos de ordenador. El educador durante este periodo se muestra cercano e interesado por lo que Martí le trae, le acompaña y está presente mientras él juega con el ordenador y espera que éste le vaya poco a poco permitiendo una mayor y más amplia relación. Esperando que Martí se muestre más confiado y comience a permitir que se le planteen actividades alternativas, de momento aún en sesiones individuales.

Como objetivo tratamos de establecer una relación de confianza, pero no solo con el educador sino también con otros profesionales que le ayuden a ir familiarizándose con diferentes espacios del hospital de día. Para conseguir esto se trabaja desde el espacio psicoterapéutico y desde la terapia familiar la relación simbiótica madre-hijo y la poca presencia del padre.

Poco a poco también van incorporándose otros educadores a las actividades con Martí, primero se le presentan y en siguientes días entran en la dinámica del taller durante un rato para que Martí pueda sentirse también confiado con otras relaciones dentro del hospital de día y que vaya permitiendo pequeñas separaciones de su educador de referencia, igual que ha permitido separaciones con su madre.

Las necesidades de Martí, su vulnerabilidad y sus escasos recursos relacionales nos exigen una transformación muy importante de la dinámica del Hospital de día. Un espacio reservado sólo para él, buscarle horas de taller en la que la dinámica grupal no fuera muy actuadora, un educador en exclusividad, etc. En este caso no hubiese sido posible que Martí se hubiese adaptado a la dinámica cotidiana de un Hospital de día, sino que el Hospital de día tenía que adaptarse, al menos al comienzo, a la dinámica de Martí.

Segundo objetivo: romper el aislamiento

Parece que comienza a mostrarse más tranquilo y se le ofrece la posibilidad de ampliar las actividades a realizar dentro del hospital de día. Las actividades grupales permiten comenzar a trabajar la relación con los iguales.

Gracias a la información del espacio psicoterapéutico y familiar, así como también de las coordinaciones de la maestra del hospital de día con la escuela a la que asistió Martí, podemos comenzar a entender dos dificultades importantes del paciente que limitan el desarrollo de nuestro objetivo. Una, es su extremado temor a las relaciones con iguales: (él expresa en terapia situaciones de agresión muy graves hacia él, contrastadas con la información que recibimos de la familia y escuela en la que se hace patente el sufrimiento que ha debido experimentar en las diferentes escuelas por las que ha pasado). Y otra es su falta de identidad y lo vacío que se encuentra. No muestra motivación por las actividades y tiene dificultades para escoger y para saber lo que le gusta.

Eulalia Torras de Beá dice: “El aburrimiento es un estado mental. Hay chicos a los que se les ha de entretener, y otros que siempre están con motivación e interés por explorar”. Martí tiene un vacío en su mente, una gran falta de fantasía y se ha de introducir desde fuera esta motivación, la imaginación.

De todas formas observamos que, con el tiempo, él consiente mucho más en la relación con los educadores y eso nos permite dar un paso más y ofrecerle un espacio pensado para él. Intentamos crear un taller en el que se pueda sentir cómodo y que le sirva de experiencia positiva. Un lugar más protegido con pocos chicos no conductuales en el que pudiese estar acompañado por su educador de referencia, y de menos duración.

Como ya se preveía, aparecen muchas dificultades de relación (no dice nada a ningún compañero y mira siempre para abajo) y dificultades también en el desarrollo del trabajo (poco habilidoso y poco cuidadoso). No obstante parece que la experiencia le sirve para calmar los temores hacia el grupo y acepta participar de algún taller más.

Se le van ampliando los espacios con iguales a medida
que los tolera mejor y promociona la relación con estos, ayudándole a incluirse en las conversaciones (dando pie a que muestre su opinión o llevando la conversación hacia temas que conozca o le motiven más).

En estos espacios la función más importante del educador es mediar en las relaciones que se establecen o que el educador mismo promociona, estimular los recursos del adolescente y complementar con los propios allí donde éste no llega. Es de esta forma como se va consiguiendo que Martí cada vez esté menos aislado y pueda compartir un mayor número de horas con iguales.

Tercer objetivo: promover sus habilidades y sus capacidades cognitivas

Una particularidad de Martí que obliga de nuevo a transformar las actividades que realizamos es, que solo trabaja en los talleres si el tema tiene relación con el personaje de Pokemon. Cualquier actividad que se le proponga tiene que estar relacionada con este personaje. Esto nos obliga a ser creativos y adaptar las actividades que realiza al centro de interés que propone.

Este personaje funcionará durante bastante tiempo como intermediario, como objeto transicional. Lo materializa en casi todas las técnicas de manualidades, en cristal, en dibujos, etc. Es un personaje que se va transformando a medida que Martí mejora en la factura de sus trabajos, hasta el punto de convertirlo con una técnica de papel maché en un muñeco de casi medio metro de altura. A partir de aquí, de esta experiencia de “éxito personal” se siente capaz de atreverse a hacer nuevas cosas. Trabaja otros personajes de la saga y acepta también propuestas diferentes.

Pensamos en incluirle en talleres que estimulen de una forma más directa sus capacidades cognitivas (revista, talleres de expresión) con la idea de que poco a poco se pueda ir incorporando al aula del Hospital de día y se pueda pensar en un paulatino regreso a la escolarización.

Adquiere algunos recursos que le facilitan la relación. Se le ve más satisfecho y aumenta su autoestima. Tizón (3) habla de la importancia de la recuperación de las habilidades perdidas y de las capacidades cognitivas en los tratamientos con pacientes psicóticos.

A medida que se va sintiendo más seguro comienza a relacionarse un poco más en los espacios de descanso. Empieza jugando al ping-pong con los educadores y con alguno de sus compañeros y alguna vez también se incluye en baloncesto o fútbol. El deporte se le da bastante bien y demuestra con capacidades desconocidas que desde los educadores se le destacan y potencian. Para la familia éste también es un descubrimiento sorprendente.

Aprovechando que Martí despliega en estos juegos capacidades y recursos que anteriormente no habíamos observado e incluso su expresión corporal comienza a cambiar, se le propone incluirlo en un taller específico de deporte. Este taller implica la salida del centro a un polideportivo que nos permitiría trabajar aspectos de autonomía en el exterior, así como aspectos relacionados con la propia imagen corporal, la higiene, el juego reglado, etc. A pesar de que la experiencia con las salidas anteriores no han sido nada buenas, se decide probarlo.

Martí comienza con muchos temores; por ejemplo no se atreve a coger el autobús porque piensa que cuando este se mueva se caerá al suelo y se hará daño. El primer día ésta verdaderamente asustado, el educador se pone a su lado y lo lleva cogido todo el trayecto, él está muy tenso y preocupado pero se muestra confiado a la ayuda.

Tiene también mucho miedo al trayecto a pie y en los espacios abiertos se muestra desconfiado y temeroso a que le puedan hacer daño. Siempre un educador está a su lado y le va dando conversación ya que si va entretenido sufre menos. Además cuando sopla el viento tiene la sensación de que se ahoga y esto le impide continuar caminando. La solución en este caso fue que un educador se pusiese delante para que no le diese el viento directamente y así podía continuar.

También en el vestuario del polideportivo hay bastantes dificultades de adaptación ya que Martí tiene mucha vergüenza de mostrar su cuerpo. Esto se complica con el hecho que conocemos a través de su psiquiatra de que la medicación que había tomado anteriormente le había provocado una ginecomastia. Aunque en este momento se había reducido considerablemente Martí tiene miedo que algún chico se dé cuenta de este hecho y sea motivo de burla. Los primeros días Martí acompaña al grupo en el vestuario pero no se cambia de ropa ni se lava después del deporte.

Muchas veces para desencallar una situación es necesario una intervención creativa. Intervención que para ser eficaz ha de ser pensada desde la particularidad de cada caso.

Martí no accedía de ninguna de las maneras a cambiarse la camiseta en el vestuario (un mínimo que le pedíamos de higiene personal y un intento de desbloquear la vergüenza que sentía por enseñar alguna parte de su cuerpo). Por otro lado Martí estaba realizando una camiseta dentro de un taller con el dibujo de Pokemon, que no le gustaba como estaba quedando (quizá por comparación con otros compañeros que dibujan mejor) y que no quería terminar. El educador le insistía en que el dibujo estaba bien y que debía terminarla pero Martí se negaba y no había forma de cambiarle de idea. Decide que no le gusta la camiseta y que no piensa terminarla. El educador le pregunta si se la puede quedar, que a él sí que le gusta y Martí accede.

A la semana siguiente en el vestuario, el educador aparece con la camiseta de Martí y se la pone para hacer deporte. Martí se queda muy sorprendido y al finalizar la actividad se le propone que ésta podría ser su camiseta de hacer deporte. A partir de aquí Martí utiliza esta camiseta en el polideportivo, y se cambia sin tanto pudor. Además decide terminar de pintarla en el taller.

Es importante encontrar con el adolescente una actividad que le interese, que le permita tener iniciativa y que le enganche, es decir, que encuentre una gratificación. A veces no es importante que la actividad sea práctica, tenga futuro o que tenga contenido pedagógico, lo que se intenta es que el adolescente tenga la oportunidad de verificarse en algo que él desea o piensa y que nunca puede hacer, lo haga juntamente con otros y que tenga un educador que le instruya y lo oriente. Si estas primeras propuestas tienen éxito después vendrán otras con programas más elaborados.

Martí cada vez se integra más a la actividad. Pide de forma espontánea y para sorpresa de todos, se ha unido al grupo de piscina y comienza a participar de este taller. Esta mucho más integrado en los espacios de descanso y en algunos talleres. Parece que quiera buscar una identidad relacionada con el deporte. Mejora las habilidades sociales. Mejora la higiene personal. Aunque continúan siendo acentuadas las dificultades de trabajo y juego en equipo. También comienza una relación de amistad con un compañero con el que se ve también fuera del hospital de día. Comienza a verbalizar deseos de ir a la escuela, y ganas de practicar algún deporte fuera del hospital de día.

ÚLTIMO PUNTO: EL TIEMPO

Una de las claves para realizar un trabajo educativo en el hospital de día es el tiempo. El tiempo para pensar, para coordinarse, para supervisar. El tiempo que el profesional precisa para realizar bien su trabajo, pero también el tiempo del adolescente. El tiempo particular que necesita para ir asumiendo los retos que se le proponen. Dice Lacan: “para cada uno, un tiempo para ver, un tiempo para comprender, y un tiempo para concluir. La medida de los mismos nos es desconocida”. (4)

La educación sostiene al sujeto en sus búsquedas dándole el tiempo o los tiempos, que requiera. La imposición continuada de un tiempo único, o la presión para que aprenda según el ideal del educador, acaban agotando las búsquedas.

Notas

(1) Aichhorn. Juventud desamparada. Ed. Gedisa. Bcn 2004.
(2) Violeta Núñez. Reinventar el vínculo educativo. Ed. Gedisa. Bcn 2005.
(3) Artículo “Los cuidados democráticos en la psicosis”.
(4) Lacan, Jacques. El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma. Escritos 1. Ed. Siglo veintiuno. Bs. As. 1971.

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