Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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Manuel entre las luces y las sombras (la hiperactividad y las fallas con el objeto primario)

PDF: monserrat-manuel-luces-sombras.pdf | Revista: 31-32 | Año: 2001

Alicia Monserrat Femenia
Psicólogo. Psicoanalista. Correspondencia: Alcalá, 175-3.º izda. 28009 Madrid

Comunicación presentada en el XIV Congreso Nacional de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y Adolescentes, que bajo el título “Las relaciones tempranas y sus trastornos”, se celebró en Oviedo los días 5 y 6 de octubre de 2001.

Resumen. Breve, proceso analítico de un niño de 7 años, diagnosticado como Hiperkinesia con trastornos de atención. La intención es mostrar el papel de los fallos del objeto primario y su articulación en el encuadre analítico con la función de sostén “holding” con la transferencia materna.
Palabras clave: Hiperkinesia Trastorno de atención Sostén Objeto primario.

Summary. Short analytic process of a 7 years old boy, diagnosed with hyperkinesia with attention disorders. My intention is to show the role of the primary object flowlts and its articulation in the analytic setting with the holding function and with the maternal transference.
Keywords: Hyperkinessia Attention disorders Holding Primary object.

La vinculación entre la hiperactividad y las fallas con el objeto primario en un niño de 7 años es el tema central de algunas ideas que intentaré articular en este relato clínico.

Las consecuencias de un “holding defectuoso” (1) que Winnicott lo describe de este modo: “si el niño no constata simplemente que el objeto esté ahí, sino que piensa que el objeto está ahí para él,” corresponden al fracaso de esta experiencia con el objeto primario. Ocurre cuando el niño no logra contactar con los “objetos subjetivos” y con la sensación de haberlos creado y Winnicott continúa diciéndonos que: “cualquier carencia en las experiencias que permiten pasar por el proceso de omnipotencia y de continuidad de la existencia, pueden encontrarse en el origen de la agitación, de la hiperkinesia y de la falta de atención que más tarde se llamará incapacidad para concentrarse”.

CON MANUEL

Manuel es un niño de 7 años, cuando llega a mi consulta, traído por su madre, la cual lo “deposita” en una silla de la sala de espera mientras ella permanece de pie militarmente, inmovilizando sus movimientos con la mirada. Una vez que llego, su madre le advierte quien soy, le saludo pronunciando su nombre, invitándole a cruzar un largo y angosto pasillo, Manuel se lanza en una desenfrenada carrera aterrizando en la larga alfombra de la consulta.

Apenas pude pronunciar palabra, simplemente salí con inquietud detrás de un ciclón. Este fue nuestro primer encuentro de un proceso analítico hasta ahora que continuamos.

Previamente había tenido varios encuentros con su padres, pero el primer contacto que me dio conocimiento del niño fue su profesora, que con una llamada telefónica me pidió que me hiciera cargo de este “diablito vestido de ángel” que enloquecía su clase (los padres coincidían con esa representación), ya que Manuel, con unos bellos y plácidos ojos claros, contrastaba con un cuerpo que contenía una forma plastilínica (maleable).

CON SUS PADRES

Luego tuve con sus padres numerosas entrevistas porque me era difícil “contactar”. La madre con una libreta en la mano, desenvolvía la historia “nefasta” de Manuel, quien estaba en un colegio bilingüe el cual resultaba excesivo en normas para su hijo, ya que su hijo “es hiperkinético” y “estamos asistiendo a la asociación de padres de niños hiperkinéticos y además Manuel está medicado, venimos por esta profesora y por este nuevo colegio, pero creemos que usted no podrá hacer nada como psicoanalista, ya que es cuestión de educación.”

A partir de esta catarata de palabras pensé muchas cuestiones, que por la brevedad de este trabajo tendré que omitir, pero luego poco a poco en un hilo casi asociativo la madre comentó que este hijo era esperado, pero que ella quería además que fuese una niña, ya que tiene otro de una anterior pareja, que ahora está en un país extranjero como militar en servicio. Además su anterior pareja era drogadicto y ella sufrió un maltrato enorme, resultaba ser o sentirse una mujer maltratada.

Se separó de él abandonando a su anterior hijo para irse con el padre de Manuel, que era el hermano de su íntima amiga.

El padre aquí interviene diciendo que hasta que no consiguió el divorcio no decidieron casarse, pero cuando se casaron su empresa lo destinó a un país extranjero. Manuel entonces nació en el extranjero, siendo así que su mujer y el niño estuvieron solos y muy juntos, porque él permanecía muy ocupado y para peor, María no sabía el idioma del país, por lo tanto “siguió haciendo las lentejas y las tortillas de siempre…”

A pesar de todo, María dice que fueron los dos años más felices de su vida, y que hasta que Manuel comenzó a andar, seguía dándole el pecho.

La cuestión se “complicó” cuando lo vuelven a trasladar a España, María dice que no podía encontrase en este país… todo le parecía extraño. Ella cree que debe haber tenido una depresión, indica que comenzó con una búsqueda intensa del piso, que se enredaba con las opiniones de toda la familia… como ahora hacen sobre Manuel…

VOLVAMOS CON MANUEL

Atravesó como un rayo la consulta de niños sumergiéndose en las alfombras, vaciando la caja de juguetes y, sin apenas mirarme, corriendo a la pizarra para escribir una serie de números y borrarlos después compulsivamente.

Le digo que quizás se esté preguntando qué hace aquí en este lugar, con juguetes, pizarra… ¿será como en el colegio? ¿o como en casa ¿o cómo o dónde?…

Me mira por primera vez, inmediatamente le veo escondido detrás de una silla, tirado en el suelo, con un movimiento continuo de piernas y brazos…
Acabo extenuada y desconcertada esa sesión, como en las posteriores, ya que continúa moviéndose, siempre tratando de permanecer a espaldas mías.

A los dos meses y luego de agotadoras sesiones de juegos con sillas y alfombras, un día pone en círculo los juguetes y él se coloca adentro. Le digo que pareciera que necesitara estar en los brazos de alguien, a lo mejor de mamá…

Imita voz de niño pequeño y se extiende y rompe el círculo, hace una estampida, haciendo saltar y esparciendo los juguetes.

En la siguiente sesión llega y apaga las luces de la consulta y cierra las persianas, sólo deja una lámpara y con las manos dibuja figuras en la pared, y dice que son animales furiosos. Esto se repite en varias sesiones y en una le comento que “con esto en la pared, como en una película, trata de mostrarme el enfado de esos animalitos parecido a lo que él siente”. Sonríe… me mira… me señala que lo va a intentar en el techo.

Manuel ha recreado con ese juego de luces y sombras un estado emocional intenso que ha logrado proyectar en las paredes.

Pero la siguiente sesión no quiere entrar, se ata el cuerpo a los brazos de la silla, en la sala de espera, como si estuviera encadenado y me indica que él no quiere venir más.

Le digo que lo entiendo, lo comprendo, siente que algo sucede dentro suyo, ya que lo ha visto en la pared; entonces se desata de la silla y se pega a mi cuerpo.

Me siento incómoda, pues me hace sentir algo pegajoso su contacto, lo tomo de la mano y así atravesamos el largo pasillo.

En la consulta, vacía la caja y se mete dentro de ella y se mece… asemeja un bebé.

Su madre, en la sala de espera, me va comentando que está peor, que ha pegado un retroceso, que se hace pis todas las noches y que se despierta con pesadillas… y que no quiere venir…

Hasta que llego a una sesión y me dice: “¿por qué sólo las señoras tienen día de la mujer?, ¿Por qué los papás no?”

Manuel me sorprende realizando una granja y en forma muy meticulosa diseña un lugar para los animales domésticos y otro para los salvajes. A los elefantes los reviste de una plastilina, rosa a la mamá y celeste al papá, me comenta que le cuesta la mamá, que lo ayude a revestirla de plastilina.

Siento una conmoción intensa al escuchar que “me pide” algo; se ha comenzado a instalar una transferencia materna que no sólo lo contiene, sino que lo sostiene con la constancia de sesión a sesión.

ALGUNOS COMENTARIOS

La demanda sobre Manuel concuerda con la habitual en estos casos infantiles, la escuela es la que señala a los padres que sería conveniente consultar a un especialista por las dificultades en el aprendizaje, ya que éste se ve obstaculizado por el “movimiento constante”.

En este ejemplo de Manuel, observamos o parecía que sus padres ni se quejan ni sufren, por el movimiento en sí, sino por los efectos que esto acarrea en sus vínculos relacionales sociales y por las problemáticas que acarrea en el aprendizaje.

Podemos imaginarnos como esta forma de comportamiento llega a perturbar el aula o resulta agotador a los padres cuando tratan de mitigarlo. Por lo tanto este trastorno que sería irrepresentable para el niño, produce una perturbación cognitiva en el plano escolar de Manuel.

Presento este brevísimo proceso, para mostrar o demostrar líneas a contemplar en estos casos; en primer lugar estos padres, sobre todo la madre con una actitud de falso control y tratando de establecer una excesiva presión sobre el área escolar solamente… (podríamos llamarlo holding defectuoso), buscan relacionarse con el terapeuta para crear un vínculo de cierta amistad como un intento de lograr (como pareja) ser escuchados y no sólo dedicarme a la sintomatología de Manuel, sino también a los afectos y a la historia de cada uno de ellos, para poder relatar circunstancias muy importantes de sus respectivos pasados.

Ya en mi primer encuentro con Manuel constato algunas hipótesis de M. Berger, como aquella que señala que la mirada de su madre “anticipa la acción, la encierra en una red que prevé la catástrofe”.
También me he preguntado si Manuel, con ese brusco echarse a correr, intentaba escapar de esa mirada abarcadora de su madre, me planteo si este deslizamiento a ciegas en el largo y angosto pasillo representase una manera “alocada” de romper una envoltura especular con su madre, ¿cómo la piedra que rompe la tranquilidad de las aguas mansas? Pareciera que en esta agitación, se podría sospechar una modalidad contrafóbica, más que una reacción de oposición contra su madre, un intento de discriminación que consiste en un agitarse con menos predicción sobre las consecuencias que podría desarrollar, en cuanto que no tiene en cuenta los peligros… que dicha acción le puede acarrear.

En los primeros momentos, los movimientos transferenciales han sido primitivos y arcaicos, en los cuales no existiría una discriminación vigente; pienso que la función del analista en cada sesión es más bien de “sostenimiento”, más que de contención, ya que el terapeuta debería de acompañar esa actividad buscando sus intenciones y que la contención estuviese en el proceso en el cual se va interiorizando progresivamente el setting y la presencia del analista (como ha señalado Winnicott). Es decir, el paciente paso a paso constata la constancia del objeto (analista), lo cual le permite recurrir a él, ya que ha verificado que éste está en su posición sin reprenderlo por lo hecho, sino estableciendo un diálogo sobre lo sucedido con sus significaciones y consecuencias.

Al recordar el primer encuentro, y en el curso de la situación actual donde se ha logrado construir un soporte, es como si el adentro ya estuviera aquí con la constancia de los juguetes en mi presencia; él puede diseñar un juego en el que se pueden intuir o percibir intentos de construir límites. Trae el adentro y el afuera de la sesión y el dentro y fuera de sí mismo, es como si intentara ponerlos cada uno en su lugar… (secuencias de sesiones que van desde el juego donde realiza el círculo, luego meterse en el cajón de juguetes, hasta la de revestir a los padres con plastilina…).

Aún siento que mis palabras, presencia, gestos pueden parecerle extraños a Manuel, ¿como un objeto amenazador? ¿o excitantes? Y por ello ¿es que su agitación tiene una intención defensiva, de autotranquilizarse?…

Preguntas que continúan en este proceso analítico de Manuel y, sin duda, se siguen abriendo más interrogantes que nos permitirán acercarnos a la naturaleza de esta falla, del objeto primario en relación con la hiperactividad.

1 Término acuñado por Maurice Berger.

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