Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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Nuevos tipos de familias, nuevos tipos de niños. Aspectos antropológicos y clínicos

PDF: nuevos-tipos-familias-moro.pdf | Revista: 48 | Año: 2009

Marie Rose Moro
Psiquiatra. Directora del Servicio del Niño y del Adolescente del Centro Transcultural del Hospital Avicenne de Bobigny (París).

Transcripción de la ponencia presentada en el XXII Congreso Nacional de SEPYPNA que bajo el título “Nuevas formas de crianza: Su influencia en la psicopatología y la psicoterapia de niños y adolescentes” tuvo lugar en Bilbao del 22 al 24 de octubre de 2009. Reconocido como actividad de interés científico-sanitario por la Consejería de Sanidad y Consumo del Gobierno Vasco.

Me apasionan las problemáticas transculturales de los niños inmigrantes y lo que les voy a proponer hoy es muy complementario a lo que Juan ha propuesto, intentando ver cómo la clínica transcultural nos da algunas maneras nuevas de pensar para los niños inmigrantes, pero también para todos los niños, porque como muy bien ha dicho el Dr. Juan Manzano, estamos en un mundo que cambia y estos cambios tienen varias influencias en las estructuras familiares y en los niños. Vamos a ver cómo podemos pensarlo de otra manera.

Antes de empezar, sólo a nivel antropológico quería decir que cuando hablamos de estructuras familiares, muchas veces tenemos tendencia a verlas como si fueran sencillas, como si hubiera un modelo único, como si las cosas son fijas y los cambios son variedades que pueden ser rápidamente patológicas. Tenemos la idea de un modelo único que sería el modelo estructurante para el niño. Claro que, cuando estamos hablando de otro tipo de familia que es el de la realidad, el de la realidad globalizada y de los cambios, tenemos que hacer un cambio epistemológico en nuestra cabeza para poder pensar que no sólo hay un modelo. Porque si no salimos de esta idea de modelo único entonces claro que las variedades van a ser patológicas.

Estamos en un mundo lleno de muchos mundos, con muchas posibilidades de pensar lo que es un niño, lo que es una madre, lo que es un padre, una abuela, etc. Decirles que la clínica transcultural, donde yo he crecido, es una clínica transcultural que nació en las afueras de París, (en Bobigny) en un hospital que tiene la marca de la colonización francesa. Un hospital muy inscrito en la historia de los inmigrantes y de la colonización y aunque este enfoque transcultural empezó en las afueras de París, sigue ahora en el Centro de París, es un nuevo servicio para adolescentes. Pero también sigue la idea de que la idea transcultural no sólo es para situaciones marginales, sino para todas las familias, para todos los cambios y para los centros de las ciudades.

En España ha habido que hacer este cambio importante de mandar a los inmigrantes y ahora acogerlos. Yo creo que es una suerte para este tema el poder pensar en los efectos de las transformaciones de las familias en los niños.

Al nivel epistemológico, la manera de organizar las cosas hoy va a ser de dar elementos antropológicos y elementos psicoanalíticos para intentar pensar cómo uno piensa lo que un niño necesita y también qué necesita para crecer, qué necesita también cuando está enfermo o hay que curarlo. Y con esta idea muy fuerte al nivel antropológico de que cada grupo define al niño y lo hace según sus formas, que son claramente útiles para el mismo grupo, éste no sabe que son normas y pretende que esto sea universal. Cada grupo pretende la misma cosa y por eso también hay conflictos en las representaciones. Para relacionarlo con lo que decía Juan del deseo de tener un niño, me gustaría proponer en el debate que este deseo de tener niños no sólo es biológico. Antes de ser biológico para mí es cultural. Porque se ve bien que los cambios de ser como el papel de la mujer, el papel de la familia, el papel del individuo hacia el grupo (que no son cambios biológicos, son cambios totalmente sociales) van a venir a transformar la idea de deseo. Ustedes saben a lo mejor que en muchos idiomas la idea de deseo no existe. Desear un niño no se puede traducir. Entonces cuando nosotros hacemos una consulta y le pedimos a la señora que tiene 7 niños y que va a tener 8, que nos diga si lo desea, lo dice porque piensa que cuando va a tener 8 niños ya no lo puede desear. Esta idea de hacer una pregunta no es sólo una palabra, es un concepto, pero no es un concepto biológico, es un concepto totalmente cultural. Muchas madres inmigrantes me dicen en las consultas transculturales: “Pero ¿por qué me preguntan si lo deseo si yo lo que pienso es que es el niño el que me escoge como madre?”. Yo me acuerdo de una señora marroquí que tenía 7 varones, los quería mucho pero buscaba una niña. Al llegar a la consulta dice: “Soy estéril”. Entonces yo pensé que no tenía ni niños ni niñas. Y llegó un momento en el que dijo: “Sólo tengo niños”. Ella decía: “Cuando yo digo esto me miran extrañamente y me dicen que normalmente es al contrario, que a las señoras marroquíes les gustan los niños”, y ella se puso a llorar por esta idea de la representación que tenemos del deseo del otro. En este caso claro que valoraba a los varones pero estaba buscando una niña y se sentía realmente estéril y estaba muy deprimida con esta idea que no había podido transmitir cosas que su madre le había dado a ella.

Claro que la educación de un niño es profundamente cultural, pero antes, el deseo y el cómo se representa uno el vínculo de este deseo, es muy cultural y quiere decir que hay que buscar en los elementos colectivos una interacción con los elementos íntimos, intrapsíquicos e intersubjetivos. (Por ejemplo, con esta señora, la relación con su marido y con su madre, todos esos tipos de relación intersubjetivas que van a dar un sentido a esta búsqueda de una niña). El segundo punto es que cuando llega el niño hay que humanizarlo, es decir, hay que inscribirlo en una estructura que le dé esta posición de transmisión, de filiación y de afiliación, como veremos después. Éste es el punto epistemológico. A nivel metodológico, ¿cómo se puede hacer para poder pensar en esas estructuras familiares? Las estructuras familiares tienen lógicas muy diferentes. Pues tenemos que ir a buscar elementos de otras disciplinas como la antropología, lingüística; buscar interacciones con otras disciplinas para no reducir lo que no conocemos a lo que conocemos, porque eso es una tendencia muy importante de cada uno de nosotros cuando estamos, por ejemplo, en una situación de una familia con un padre o madre solos, o una familia con una pareja homosexual, o en una adopción internacional, o una situación de una madre sola con unos padres que pasan o que visitan, como se dice, en una estructura familiar, es decir que el centro es la madre en las relaciones con los niños y después pasan los hombres, esto existe como tipo de estructura familiar. Entonces la idea es poder ver esa estructura con su lógica. En antropología se llama la perspectiva emic, intentar ver la representación del que lo vive y no solo del que observa. La perspectiva etic es una percepción externa, es como decir, por ejemplo, en este tipo de familia el niño no puede saber quién es la figura materna y quién es la figura paterna. A lo mejor es así, pero para ello quizás hay que ponerse en una situación emic y decir: en esta familia ¿cómo funciona la figura materna?, ¿cómo funciona la figura paterna? Es este cambio que los antropólogos nos invitan a hacer para poder representarse (y después poder actuar cuando es necesario en clínica) como se vive desde el interior esta representación familiar, esta estructura familiar. Y eso no es tan fácil, porque nosotros no estamos acostumbrados a hacer eso; estamos a acostumbrados a tener un modelo en la cabeza y a partir de ahí considerar que las variaciones son disfunciones.

Para coger otro ejemplo del método. En todas las estructuras familiares hay ritos, hay maneras de hacer que son colectivas. Pero mas allá de estos ritos es intentar analizar, comprender, con la ayuda de otras disciplinas que no son tantos ritos sino conceptos, lógicas, maneras de organizar, por ejemplo, la crianza de un niño. Por ejemplo, cuando en una familia africana el niño está con su madre, cuando es muy pequeño la madre lo lleva en la espalda, duerme con él, es una interacción muy proximal (no fusional, no se sabe si lo es, hay que poder ver que es otro modelo y después determinar si es o no fusional). En esta relación muy cercana a nivel corporal, llega un momento cuando deja de amamantarlo en el que este niño va a ir en el cuerpo de otras mujeres, las hermanas, las abuelas… y se va a alejar de manera violenta de su madre. Entonces nosotros decimos que se han separado de manera violenta, pero decimos eso porque tenemos una mirada vertical. No vemos que el grupo de todas estas pequeñas madres van a coger una función para este niño. Si lo miramos de manera mucho más amplia, vemos que no es una separación brutal, es una separación ritualizada con un concepto que es que llega el momento para este niño de tener relaciones de manera diversificada con todas las otras mujeres que están ahí y después con los hombres (y no sólo con los padres).

Intentar ver éstos como conceptos y no sólo como ritos que son ritos externos. Esta idea de ver que en las familias las diferencias de expresión no sólo son diferencias de maneras de expresarse, sino de formas de emociones. Es decir que cuando la estructura familiar cambia, claro que también cambian las emociones y cambia lo que se siente. De poder acceder no sólo en términos de diferencias expresión, sino también de diferencias de emociones que son facilitadas o que son inhibidas según la estructura familiar. Entonces, en una situación dada, no importa qué estructura familiar, poder llegar a la universalidad psíquica necesaria para el niño y de aceptar y compartir el código cultural del ser, del sentido y del hacer, es ésta la idea de la metodología. Llegar a tal como son las familias en un mundo muy globalizado y de intentar verla (tampoco me parece tan sencillo) sin nostalgia del pasado, porque cuando hablamos del pasado hablamos como si nuestras estructuras familiares eran estables, se podían anticipar, claro, serían mucho más estables seguramente en un microcosmos, pero también se sabe que había cosas muy violentas por ejemplo para los niños. Se trata de intentar salir de una nostalgia de estructuras familiares tan sencillas, tan ideales, tan utópicas, las estructuras familiares siempre tienen cosas que van a facilitar y cosas que van a no permitir.

La idea también es que estamos en un momento en el que se está multiplicando la información sobre estos modelos. Esto los antropólogos lo enseñan de manera muy clara. Y es que todo lo que podemos imaginar nosotros como estructura familiar existe en un sitio. A lo mejor no existe todavía aquí, pero existe en algún sitio. Todos estos modelos que antes mencioné de familias monoparentales, de familias centradas en las madres, familias donde los niños cambian de familias porque sean confiados o en adopción, familias que se separan y que se reorganizan… todos esos tipos de familias donde sólo hay un tipo de figura cercana, por ejemplo de figura paterna, pero que hay otros figuras paternas afuera. Pero que hay que mirar para verlas. Si sólo miramos de manera un poco estrecha, claro que no vamos a ver las otras figuras. No es tanto una multiplicidad de los modelos, sino que en nuestra sociedad actual europea se están viendo diferentes modelos, pero han existido siempre. Por ejemplo, en el título de mi intervención habría que poner un interrogante: “¿Nuevos tipos de familias?”, porque no hay mucho nuevo. Lo que tendría que ser nuevo es nuestra manera de verlas y de pensarlas y de pensar la crianza en el interior de estas familias. Lo que sí se puede decir en nuestra sociedad es que los cambios son rápidos y estos cambios hacen que en cierta manera no nos acostumbremos y sigamos con un modelo un poco utópico.

La pregunta siguiente sería ver si se pueden oponer modernos y tradicionales, claro que no. Vamos a coger un ejemplo que es muy frecuente ahora en Francia y que supongo que aquí también. Un padre y una madre se separan. Los niños se van a repartir: una semana con el padre, una semana con la madre. El padre se vuelve a casar y la madre también. El niño va a pasar de una familia una semana a otra familia la otra semana. La segunda semana se va con su madre que se ha casado y tiene otros niños. Estamos en una familia muy típica tradicional donde hay diferentes niños de diferentes madres. Es típicamente tradicional y para nosotros es muy moderno. Es algo a lo que nos tenemos que acostumbrar, a una familia amplia, con varios abuelos posibles, una diversidad de relaciones posibles. Y entonces, ¿qué pasa con el niño?, ¿cómo va a organizarse en esta nueva estructura familiar? Claro que la manera en la que va a poder organizarse depende también, más que nada, de la capacidad de los adultos a organizar esta nueva estructura familiar como una estructura contenedora, con una estructura que tiene un sentido y con una estructura que se puede asumir como una estructura familiar buena para los niños. En esta nueva familia estamos encontrando un modelo que es un modelo tradicional. Esto nos invita, primero, a que la clínica se acerque a las otras disciplinas que han estudiado estos tipos de estructuración y, segundo, nos invita a pensar qué pasa en los niños cuando cambian de estructuras, cuando cambian de familia, porque en el interior de una familia hay lógicas. Y no sólo los pequeñitos, en Francia ha habido muchos debates, ¿es posible para un bebé estar una semana con la madre y otra con el padre? Claro que a nivel del apego hay preguntas muy importantes y sabemos muy poco porque, además, en los estudios que se hacen sobre estos temas es difícil de salir de la ideología, es decir, cuando vas a hacer un estudio ya tienes una idea de lo que quieres mostrar y entonces es bastante difícil ser objetivo y poder pensarlo. Pero los niños más mayores y adolescentes, ¿cómo van a hacer la construcción identitaria?, ¿cómo van a hacer su trabajo de inscribirse en una afiliación? Seguramente tiene que ser una estructura múltiple, no se puede ya pensar que sea algo único como un árbol. Tiene que ser seguramente de otra manera. Y nosotros lo tenemos que poder conceptualizar no sólo para ayudar a los padres sino también para ayudar a los niños. Y por eso digo que la clínica transcultural me ayuda a pensar en esto, porque en la clínica transcultural siempre hemos tenido que pensar cómo se hace para pasar de la lógica de la familia a la lógica del exterior. En estos niños, en estas estructuras que estamos hablando, no es del interior al exterior, pero de una familia a otra familia, pero es la misma cuestión.

Entonces estamos pasando seguramente a una complejidad de la estructuración identitaria que es mucho más grande y también por eso seguramente a nosotros los profesionales nos da un poco miedo pensar en tanta complejidad. Por ejemplo el tema de filiación, que siempre lo habíamos puesto en singular. Parece que tenemos una sola afiliación como una sola madre, pues no. Esto es un sueño. No tenemos una sola madre, tenemos muchas posibles en las estructuras aunque tengamos sólo una que nos de la vida. Pero eso es otra cosa, es el aspecto importante de la estructuración para el niño.

Pasar de una idea sencilla de la filiación a una idea un poco más compleja que articula filiación y afiliaciones, es decir, inscripción en un grupo e inscripción en diferentes grupos familiares. Entonces tenemos que pasar por la idea de mestizaje y de explicitar cosas que son implícitas, porque cuando hay una estructura familiar con diferentes modelos hay que aprender a explicitar las lógicas de estos modelos.

Hemos hablado del hecho que los cambios rápidos de las estructuras familiares dan la idea de una vulnerabilidad específica de estos niños. Para mí la idea de vulnerabilidad es muy importante; yo creo, como nos decía Ana Freud, que la vulnerabilidad del niño está ligada a la estructuración que se le da, hay que pensar en esa estructuración, en las diferencias de sexos y las diferencias de generaciones. Pero, por ejemplo, para coger este tema de diferencias de sexos y de generaciones, este punto tiene que ser un punto articulado al intersubjetivo y al colectivo, es decir, que la manera en que se piensa la diferencias de los sexos no sólo es biológica, es la manera que cada día se organiza para el niño la diferencia entre ser un hombre o una mujer. Esto se configura en la vida cotidiana y en la manera de estructurar el papel de su madre o de las mujeres, y de su padre y de los hombres en la familia. Entonces se pueden pensar las cosas en términos de vulnerabilidad, pero no sólo en términos de vulnerabilidad. La vulnerabilidad significa un primer nivel de defensas pasivas, es decir, hay crisis, hay dificultades, hay que defenderse. Pero también se puede pensar que esas nuevas situaciones nos tienen que invitar a buscar nuevas competencias para los niños, pero también para nosotros. Ver la estructura familiar de manera diferente, verla como algo que permita diferentes relaciones al niño y nuevas competencias para él. También pensar que los niños tienen posibilidad de resiliencia y de creatividad, es decir, de nuevas formas de vida a partir de esas diferencias, a partir del camino que tiene que hacer el niño para ir de una familia a otra, o de una lógica a la otra.

Entonces se puede decir sobre el tema que en esto de las nuevas familias y nuevas estructuras familiares no podemos ser normativos porque ser normativos es olvidar que las otras estructuras han existido ayer o existen en otro sitio, y que para poder ver cómo son, tenemos que buscar cómo nos podemos descentrar, salirnos del centro, ver cómo los hijos pueden vivirlo y cómo los padres lo pueden organizar. La pregunta ¿nuevas familias, nuevos niños?, más que nada es nuestra manera de pensar el efecto de estas estructuraciones sobre el niño que tiene que ser nueva y llegar a esta idea de que tenemos que pensar las organizaciones identitarias como mestizadas, como singularidades de las historias y diversidad cultural en la clínica. Si aceptamos esta idea de multiplicidad, entonces podemos trabajar de manera diferente en la consulta con este concepto de filiación y de afiliaciones de manera que no nos impida a nosotros ver el trabajo del niño, que es un trabajo que va del colectivo al íntimo y que el niño también se tiene que construir en su interior una representación de lo que es bueno para él. Esto depende de la capacidad de la estructura familiar para acompañar la estima del niño y no tanto de la variedad de la estructura familiar.

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