Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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26-11-2018 abierta la inscripción al XXXI Congreso Nacional de SEPYPNA en Málaga

Ya está abierta la inscricpión al congreso

XXI CONGRESO NACIONAL SEPYPNA

La identidad de la infancia a la adolescencia

MALAGA DEL 28 AL 30 DE MARZO DE 2019

Programa Inscripción

Volvemos de nuevo a Andalucía y os animamos a reunirnos para celebrar juntos nuestro XXXI congreso nacional en la ciudad de Málaga.

Tras nuestra satisfacción y agradecimiento, ya trasmitidos a todos vosotros, socios de SEPYPNA, por vuestro apoyo y presencia en el Congreso Europeo celebrado en Bilbao, volveremos a reencuentros más familiares. En este próximo, os proponemos el tema de la Identidad en los tiempos actuales con su riqueza y sus incertidumbres.

La identidad es lo que nos permite sentirnos nosotros mismos. Es la experiencia de continuidad y mismidad del sujeto, que se mantiene a lo largo del tiempo, incorporando los cambios y sorteando los avatares y crisis de la vida.

Ya en 1994, en nuestro congreso nacional se trató también el tema de la identidad y sus trastornos. En una de las intervenciones, Ricardo Bernardi, psicoanalista uruguayo, ya hablaba del “especial interés del tema en la época actual. Por un lado se ha incrementado el estudio de los cuadros clínicos borderline o narcisistas, en los que los problemas de la identidad ocupan un lugar central. Por otro lado, este fin de siglo (XX)  nos obliga a reflexionar sobre el lugar que ha pasado a ocupar la subjetividad en la crisis de la modernidad”.

Parece que en 2019, 25 años más tarde, podríamos sostener una visión muy parecida. Los modos de expresión del funcionamiento psíquico y la psicopatología, tras los cuales subyace el sentimiento de identidad (la estabilidad identitaria) durante la infancia y la adolescencia -con sus características cambiantes- continúan desafiando nuestros modelos comprensivos y asistenciales

En nuestras sociedades, de la ya llamada Postmodernidad, convivimos con modelos identitarios paradójicos, tanto individuales como colectivos. Por un lado, la reivindicación de identidades siempre abiertas, cuya seña común es la provisionalidad, la plasticidad, la flexibilidad y la apertura permanente al cambio, o más aún, las identidades virtuales mediadas por el mundo digital y las redes sociales. Coexisten con el retorno de identidades rígidas, vinculadas a proyectos colectivos, grupales, nacionales o políticos basados a menudo en la rigidez la intolerancia y la violencia (que creíamos superados en nuestra cultura), y que también vemos reflejados –desgraciadamente- en comportamientos individuales y grupales de nuestros niños o adolescentes.

La identidad y el aparato psíquico se van configurando, lo sabemos, de una forma compleja en relación con el entorno. Ya desde la existencia del ser humanos en el deseo de sus padres. Los intercambios relacionales de los primeros momentos, años de la vida, van a sentar las bases de la identidad: la experiencia  de continuidad y suficiente seguridad en la existencia (autoestima, base narcisista). Y ahí, los acompañantes del pequeño y dependiente ser humano van a tener esa función crucial de ser los otros que reconocen primero, y alimentan después las necesidades identitarias de aquel. Esto incluye la paradoja que Juan Manzano exponía en su intervención en aquel congreso: “al mismo tiempo que el bebé se nutre de las relaciones con sus cuidadores y vive estados de omnipotencia fusional, está obligado a diferenciarse progresivamente”.

A lo largo de la niñez se pondrá a prueba la solidez de esa base (narcisista) y de la diferenciación, a través de las destrezas cognitivas y corporal-motrices, de la búsqueda activa de su lugar entre los iguales demostrando su valía, de la aceptación de las limitaciones propias y las imperfecciones de la vida. Y con la adolescencia, vivir el tiempo de las dudas necesarias. De la pregunta esencial: ¿Quién soy yo? a la que seguirán imparables –si todo va bien- otras muchas: ¿Qué hago con mi cuerpo? ¿Con mi futuro? ¿Quién me gusta y a quien gusto? Todo ello irá formando la identidad del sujeto.

Las diferentes intervenciones en el congreso y los talleres previos tratarán, desde un punto de vista teórico, clínico y terapéutico, aspectos relativos a la construcción de la identidad en la primera infancia, la articulación de la identidad sexual, la especificidad de la psicoterapia psicoanalítica, el cuerpo como eje identitario en la adolescencia, y –siempre- la importancia de la presencia de padres, cuidadores y terapeutas.

Otros ponentes de aquel congreso de hace 25 años, Philippe Jeammet y Alberto Lasa, decían que en la construcción de la identidad tiene que haber algo de sí mismo y del otro, identidad y alteridad son inseparables en el ser humano. En otras palabras, que para organizar nuestra identidad, nuestra subjetividad, necesitamos el reconocimiento y la confianza de las personas que nos rodean.

Hemos invitado a este congreso a ponentes tanto locales como europeos de prestigio y experiencia reconocida en nuestra disciplina para recibir sus aportaciones y actualizaciones, y poder debatir en un intercambio que siempre hemos sentido como enriquecedor de nuestras identidades profesionales y personales.

Os esperamos una vez más para disfrutar de un grato encuentro.

 

Comité organizador

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