Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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Dependencia del Messenger

PDF: mabres-dependencia-messenger.pdf | Revista: 45-46 | Año: 2008

A la otra chica la llamaremos Judith: tiene 15 años y el motivo de consulta ha sido por ataques de ansiedad y mareos a lo largo del verano después de un curso –3º de ESO– que le ha costado mucho, pero que ha acabado bien. Refiere también que hace unos meses murió su bisabuelo mientras estaba solo con ella y que cuando se acabó el curso se lesionó la rodilla jugando a baloncesto. Eso alteró los planes de las vacaciones por lo que ha tenido que estar todo el verano en casa. La chica se describe a sí misma como intransigente, ya que si no le gusta una cosa, no lo puede disimular, lo tiene que decir y de forma drástica. A pesar de lo cual, es una chica esforzada que se vuelca hacia los otros, ya sean familia o amigos. Tiene un hermano de 19 años con el cual se entiende bien. Refiere que el verano ha sido muy duro porque no pudieron ir de vacaciones a la playa debido a su lesión y por cuestiones económicas de los padres. No podía salir con los amigos por lo que manifiesta que tuvo suerte al contar con el Messenger, ya que con el portátil encima de la cama podía estar conectada con los compañeros, que a principios de verano la iban a ver, pero después se dispersaron por aquí y por allá. Chateaba tanto que incluso sufrió una contractura en el cuello.

Los padres son también personas ansiosas que expresan de forma honesta su tendencia a vivir las cosas con un exceso de temores. Asimismo, son personas sensibles y preocupadas por los hijos. Refieren que están pasando un momento económicamente difícil que influye en la desazón de todos ellos.

La sintomatología ansiosa ha remitido a lo largo de las entrevistas exploratorias, por lo cual concretamos un trabajo de seguimiento con la chica para ayudarla en la intransigencia que presenta y para que pueda centrarse más en ella misma. En la actualidad se conecta al Messenger los fines de semana y diariamente tan solo media hora, cuando ya ha acabado de estudiar.

Aún no existe en el DSM-IV un apartado que hable de las adicciones conductuales, pero se considera que pronto lo habrá. Hay quien habla de trastorno del control de los impulsos y otros son partidarios de considerarlo como una adicción. También merece la pena hacerse la siguiente pregunta: los internautas tienen problemas porque se conectan más o se conectan más porque tienen problemas?

Estamos evolucionando de la sociedad de la información a la de la conversación, más afectiva y femenina. La dedicación a Internet puede ser excesiva porque se adapta a las necesidades de comunicación actuales y porque no se trata de estar excluido de la dinámica social. El chat con amigos o desconocidos y los juegos de rol son los que generan más riesgo de adicción.

Se hace necesario diferenciar entre el uso exclusivo, el uso abusivo, el uso compulsivo y el uso que implica dependencia de Internet.

Querría mencionar el último libro del Dr. Joan Coderch, Pluralidad y diálogo en psicoanálisis, que en el capítulo sobre narcisismo y sociedad habla de las personalidades inconscientes de tipo infantil, intolerantes a la espera, que exigen gratifi cación inmediata de necesidades y de pseudonecesidades, con la boca siempre abierta para ingerir todo tipo de bienes de consumo, drogas y todo aquello que da satisfacción, con un alto nivel de demanda hacia los otros y hacia la sociedad, entendida como omnipotente y que les tiene que dar todo sin tener en cuenta el que también se espera de ellos. Estiman los productos del objeto –lo que es satisfactorio y deseable– y rechazan el reconocimiento y la dependencia del objeto.

Considera que la característica más notable de nuestra sociedad es la tendencia a negar la ansiedad de separación y la espera cuando la ausencia del objeto necesitado es el que pone en funcionamiento el pensamiento y, en concreto, el pensamiento reflexivo sobre la propia emocionalidad. Considera que son muchos los mecanismos dirigidos a anular las ansiedades de separación y unos de ellos son los actuales instrumentos técnicos –televisión, teléfonos móviles, Internet, medios de comunicación, etc.–, que permiten tener siempre a mano una realidad virtual que no se hace esperar. Por eso se ha extendido el fenómeno de adicción en adolescentes y adultos a consumir largas horas chateando por Internet, medio en el que los límites desaparecen, las fronteras se borran, la realidad externa pierde fuerza y se hace innecesaria. Se buscan caminos para evitarla y renunciar a ella. Es posible mantener relaciones con desconocidos de todo el mundo, sin necesidad de establecer contacto con los vecinos o los compañeros, que exigirían una correspondencia.

Sigue diciendo que la realidad es la enemiga mortal del narcisismo, ya que hunde las fantasías de omnipotencia y subraya la dependencia, ya que pone de relieve los límites propios y la necesidad del objeto, de los otros.

Y, por último, el caso de Carol, una chica de 15 años que refiere que no quiere comer y que los compañeros de clase la llaman gorda. Mide 1,64 m y pesa 60 kg. Se ha adelgazado 6 kilos en un mes. De su cuerpo no le gusta nada. En cuanto al carácter, a veces se gusta y a veces no cuando contesta con malas maneras, como cuando está en el ordenador y su padre le dice que lo deje, sin que pueda despedirse de los amigos. Ha acabado mal 2º de ESO: se ha presentado a los exámenes de sufi ciencia, pero cree que repetirá curso. Estudia memorizando porque algunas cosas no las entiende aunque después se le olvidan. Tiene una perra pequeña y a veces acompaña a su madre cuando la pasea; no quiere ir al gimnasio: antes iba con la madre, pero ésta se ha borrado. Sale con un grupo de chicas al que, en ocasiones, se añade un chico. Van a pasear o al cine. Como aficiones le gusta ver la televisión, el ordenador, escuchar música y la natación, si bien sólo la practicó de los 6 a los 7 años.

En la entrevista con los padres, ellos dicen que a menudo está en Internet en páginas como una que se llama “Vota mi cuerpo”, en que chicos y chicas envían sus fotos y toda España vota. Siempre ha sido una niña rara, maniática, llena de complejos. De pequeña hacía pataletas por todo, decía que la gente, en la calle o en el metro la miraban a los ojos. No cena con los padres porque está en el ordenador y no hay quien la saque, se ríe de ellos. No saben qué hacer. Es cruel, despectiva y arisca con ellos desde que era pequeña, como si no los necesitase.

Carol es una chica bastante inmadura en todos los aspectos, que no ha tolerado nunca los límites ni la dependencia que le permitiese obtener una seguridad ante los temores que sufría. Los padres han sido figuras débiles que no han sabido contenerla a ningún nivel: primero optaron por estar mucho encima en todo y, desde la adolescencia, la han dejado estar porque no podían con ella. Carol tiene dificultades para pensar y asimilar los contenidos escolares que pretende aprender de memoria. Se aleja de los padres con menosprecio, haciendo ver que no los necesita y buscando desesperadamente compañeros en la red con los cuales intercambiar fotos. Al no sentirse bien con su cuerpo ni con su carácter, busca en el Messenger y en los blogs una salida a su insatisfacción, una validación y orientación de cómo tiene que ser, pero basada en su aspecto externo.

Nos encontramos con un nuevo desafío en la clínica. Hay quien describe el ordenador como un objeto transicional entre el yo y el no-yo, por la extrema vinculación que se puede llegar a tener y por la sustitución de la realidad externa que puede comportar.
En los casos clínicos que he presentado, se observa en tres de ellos que se trata de hijos únicos y que por tanto no tienen la posibilidad de compartir con hermanos; eso puede generar más expectativas de los padres concentradas en este único hijo.
Pero también podemos pensar en padres que se han conformado con un solo hijo por alguna razón, quizá por una disposición o un deseo limitados, o bien por una conciencia realista de sus propios recursos y límites ante una tarea tan exigente y compleja como es la de educar y hacer crecer a un hijo.
De hecho, podríamos decir que en cada época han habido cosas del mundo externo que han influido o han estado presentes en la clínica, desde la irrupción de la estética manga, los dibujos de Bola de Dragón, la profusión de canales de televisión, programas de gran audiencia como Gran hermano, los tagamochis…, pero Internet tiene un potencial grandioso, tanto para lo positivo como para lo negativo.

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