Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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La simbolización y el proceso psicodiagnóstico: apuntes para un seminario

PDF: puertas-simbolizacion-proceso-psicodiagnostico.pdf | Revista: 25 | Año: 1998

Ejemplo:
En 1890 un antropólogo americano recoge en un informe etnológico sobre la religión del baile del fantasma y la revuelta de los Sioux lo siguiente: “Un profeta indio, Smohalla, jefe de la tribu Wanapun, se negaba a labrar la tierra. Mantenía que el mutilar y abrir la tierra, madre de todos, era pecado.” ¡Me pedís que are la tierra! decía ¿Voy a coger un cuchillo y desgarrar el seno de mi madre? Así pues, cuando me muera ella no me cogerá en su seno para que repose. ¿Me pedís que escarbe en busca de piedras? ¿Voy a escarbar bajo su piel para coger sus huesos? Entonces, cuando me muera no podré entrar en su cuerpo para volver a nacer. Me pedís que corte la hierba, haga heno y lo venda y así hacerme rico como los hombres blancos. ¿Pero cómo osaría cortar el cabello de mi madre?

La fijación en esa indiferenciación vendría dada para los kleinianos por un monto de angustia persecutoria excesiva en la relación primaria. El nexo entre el objeto primitivo y los representantes del mundo externo se debilitan, la intensidad de la angustia provoca un cambio de cualidad de angustia depresiva a catastrófica.

La capacidad simbólica no sirve entonces como desplazamiento y como elaboración de los conflictos, a la vez como elaboración del Yo – no-Yo, sino para recrear una relación terrorífica, ya que los símbolos se cargan de la densidad conflictiva originada por el objeto primario. El símbolo pierde su función de contener y de desmentir lo destructivo. Los símbolos auténticos, decíamos, son y no son el objeto primario, sirven para recrearlo y para cuidarlo.

Para Winnicott, los símbolos se originan dentro de ese espacio potencial… esa zona intermedia de vivencias entre realidad y fantasía creada por la madre y el bebé.

El fracaso de la función simbólica sería el fracaso de mantener esa dialéctica entre la madre y el bebé que consiste en una dialéctica fantasía-realidad.

Veíamos que la unidad madre-bebé debe evolucionar hacia madre y bebé de forma paulatina, no intrusiva y no prematura. Cuando esto no ocurre da lugar a las siguientes posibilidades:

  1. La dialéctica fantasía-realidad se derrumba en dirección a la fantasía, la realidad queda incluida en la fantasía. (psicosis).
  2. La dialéctica se derrumba en dirección a la realidad, cuando ésta se usa como defensa contra la fantasía es el repudio de la imaginación y la incapacidad de utilizar la fantasía, enriqueciendo y sobrellevando la realidad.
  3. Realidad y fantasía disociadas, no informándose mutuamente, aisladas en un estado de coexistencia estática (fetichismo).
  4. Cuando hay una conciencia prematura de la separación, no pudiéndose establecer la unidad madre-bebé, originándose medidas defensivas extremas. (Psicosis blanca, autismo, etc.)

Joyce Mc Dougall cuando habla en su libro “Teatros de la Mente” del teatro transicional nos dice que cuando ese objeto transicional se ha quedado “en tránsito”, en vías de ser introyectado sin conseguirlo, el sujeto sigue buscando a esa madre-pecho-continente en el exterior en forma de objetos adictivos, que podríamos considerar como objetos transicionales patológicos. Aquí vemos cómo esa no-introyección genera una no-representación de un objeto-espacio interno que suscita en la búsqueda en lo concreto, en lo real del continente, en forma de comida, droga, personas, trabajo, etc.

La patología que se une a este tipo de síntomas estaría en torno a la neurosis de carácter y las perturbaciones narcisistas de la personalidad.

Además de esa búsqueda, el sujeto, al sentir que carece de espacio psíquico para representar sus dramas internos, busca en el exterior a otros que representen sus personajes.

Ejemplo:
Paciente en psicoterapia desde hace años: aún no ha conseguido resolver el enfrentamiento frontal con su trabajo. En el origen de este conflicto está una hostilidad hacia un padrejefe. El no puede representar ese conflicto y traerlo a través de sueños, asociaciones verbales, transferencia. Tiene que actuarlo en una realidad concreta como es el trabajo. En una sesión reciente en la que pudimos ver que el trabajo significaba para él someterse a mí y darme el gusto de curarse, él asocia que con su padre si no era así, en el trabajo, sentía que él le podía desbordar. “Todo tenía que ser a través del trabajo, con él no se podían llevar emociones. Si ahora arreglo lo del trabajo igual pienso que todo se queda escondido”.

El espacio de la representación de sus emociones tiene que buscar una salida actuada, el temor es perder el contacto con ese espacio. El viene abanderando el no-trabajo para recordarse y recordarme que existen sentimientos que necesitan ser rescatados.

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