Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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La simbolización y el proceso psicodiagnóstico: apuntes para un seminario

PDF: puertas-simbolizacion-proceso-psicodiagnostico.pdf | Revista: 25 | Año: 1998

Juego y psicoterapia

El juego como fenómeno universal corresponde a la salud: la actividad lúdica facilita el crecimiento psíquico y por lo tanto la salud.

Esto le llama a reflexionar sobre la técnica. En psicoterapia de niños, llega a decir que “una psicoterapia en profundidad” puede ser llevada sin trabajo interpretativo: “el momento clave es aquel en el que el niño se sorprende de él mismo, no aquel en el que hacemos una brillante interpretación. La interpretación dada cuando el material no está maduro es un adoctrinamiento que engendra sumisión”. De esta lectura deducimos que para Winnicott sólo se puede interpretar cuando el niño ha alcanzado ese nivel de juego donde se comparten dos áreas, en este caso la del terapeuta y la del niño.

Lo esencial del pensamiento de Winnicott con respecto a la actividad lúdica lo recoge él de la siguiente forma:

  1. Para entender bien lo que es jugar debemos olvidar que es sobre todo la preocupación la que marca el juego del niño. Lo que cuenta no es tanto el contenido como ese estado cercano al retraimiento que observamos en la concentración de los jóvenes y de los adultos. El niño que juega habita un espacio que difícilmente abandona y en dónde no admite fácilmente intrusiones.
  2. El espacio en el que se juega no es la realidad psíquica interna. Está fuera del individuo, pero tampoco pertenece al mundo externo.
  3. En este espacio, el niño reúne objetos o fenómenos pertenecientes a la realidad externa y los utiliza poniéndoles al servicio de lo que ha podido recoger de la realidad interna o personal.
  4. Mientras juega, el niño manipula los fenómenos externos, los pone al servicio del sueño e inviste los fenómenos externos elegidos, dándoles el significado y el sentimiento del sueño.
  5. Existe un desarrollo directo que va de los fenómenos transicionales al juego, del juego al juego compartido y de ahí a las experiencias culturales.
  6. “Jugar” significa confianza y pertenece al espacio potencial que se sitúa entre lo que era primero el bebé y la figura materna, estando el bebé en un estado de dependencia casi absoluto, y la función adaptativa de la figura materna, que el bebé da por hecha.

Ejemplo:
Un niño de 3 1/2 años en una sesión de juego: Elige coches y motos que dispone cuidadosamente los unos al lado de los otros, pegaditos. Está interesado en ver si se abren las puertas de los coches. Luego intenta montar un muñeco en un coche. Coge más motos que junta. “No anda en la mesa la moto” y la tira. Coge otro coche: “No anda” dice. Se le pregunta por qué, no contesta. Coge todos los coches y se dedica a abrir y cerrar las puertas. Se empeña en montar “el nene” (una muñequita) en la moto con motorista. Lo intenta con otro “nene”. Coloca todas las motos en fila india, juntitas. La última sin motorista “está parada”. Se le pregunta dónde está el motorista, no responde. Se entretiene jugando con una parte de una moto rota.

Para contextualizar esta observación lúdica, diremos que se trata de un niño abandonado a los 6 meses por sus padres en una institución y adoptado a los 8 meses. La sintomatología actual está en la línea de una inhibición masiva de todos los aspectos activo-agresivos. Inhibición de la masticación, inhibición motora, sometimiento ante las agresiones y conductas claramente regresivas.

El interés del niño estaría por un lado en el conocimiento del interior del coche-cuerpo-objeto materno y por otro en el recrear, reparar una relación simbiótica con ella.

Entendemos el intento de apertura de puertas como un investimiento libidinal del objeto primario. Es una madre que le despierta interés, no que le aterra, por ello puede jugar y desplazar en el coche esta complejidad afectiva.

Su empeño está en negar lo que aún le produce sufrimiento: la separación-individuación (entre los coches, objetos del juego) y la diferenciación sexual. El posiblemente asocie lo activo-masculino-agresivo con la ausencia y el abandono. Quiere ser una niña-bebé que no anda para evitar el peligro de ser abandonado.

El acercamiento a lo roto lo entendemos como un intento de reparación de su parte rota, de la ruptura con sus padres y/o un movimiento regresivo masivo, rompiendo sus capacidades autonómicas para satisfacer una relación fusional que sintió abortada prematuramente.

El área de juego es un área específica, no es la realidad psíquica, está fuera del individuo pero no pertenece al mundo externo, el juego se sitúa en el espacio potencial.

“Solamente jugando el individuo es capaz de ser creativo y de utilizar toda su personalidad, solamente siendo creativo se descubre el si mismo”. Para Winnicott el juego es pues la base de la salud psíquica y lo que permite apuntalar la autenticidad y evitar ese estado de enajenación que es el desarrollo existencial sin creatividad.

Hay un desarrollo directo que va desde los fenómenos transicionales al juego, del juego al juego compartido, y de ahí a las experiencias culturales.

Como vemos los diferentes autores coinciden en afirmar que esta actividad simbólica por excelencia que es el juego es necesaria para afianzar y desarrollar la salud psíquica, ya que sin estar de espaldas a la realidad permite desarrollar la subjetividad.

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