Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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Declaración de la Plataforma de Familias para la Creación de la Especialidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil

NUESTRA INFANCIA OLVIDADA

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Somos una PLATAFORMA creada por padres y madres de niños y jóvenes que sufren de diferentes discapacidades y trastornos, como asperger, tourette, down, tdah (trastorno por déficit de atención e hiperactividad), trastornos alimentarios, síndrome x frágil, trastorno autista, trastornos generalizados del desarrollo, etc… Todos nosotros tenemos una cosa en común, la necesidad de que un buen profesional atienda a nuestros hijos.

Mientras la psiquiatría infantil y de la adolescencia existe como una especialidad autónoma en países como Alemania, Dinamarca, Finlandia, Grecia, Italia, Portugal y Suecia, o como una subespecialidad en otros como Austria, Bélgica, Francia, Holanda, Irlanda y Reino Unido, en España todo lo que hay es un “proyecto”, única y meramente un proyecto, somos “los últimos de la fila” por detrás incluso de países como Croacia, Rumania, Hungría y otros.

España y Rumania son los únicos países de la Unión Europea que no cuentan con la especialidad de psiquiatría del niño y del adolescente, y esto tiene graves consecuencias en la práctica asistencial: Ante la falta de una formación homogénea y de calidad en centros acreditados, se produce la contratación de psiquiatras sin conocimientos ni formación específica suficiente para cubrir plazas en dispositivos asistenciales que requieren experiencia y formación en psiquiatría infantil.

En pleno 2008, podríamos contar con los dedos los especialistas en psiquiatría infantojuvenil que se dedican a los problemas de la infancia, y lo mismo nos ocurriría con los Servicios o Unidades de los servicios públicos que tienen cierta especialización en éste área. De hecho lo que se ha venido haciendo en los últimos años es segregar dos o tres camas en cada Servicio de Psiquiatría de los Hospitales Públicos y ponerles el “letrero”: Psiquiatría Infantil, siendo atendidas estas “rápidas” unidades por psiquiatras y psicólogos de adultos que han hecho algún curso no menos rápido de ésta especialidad.

Es sabido que la mejor prevención de la patología severa en la edad adulta empieza por una buena asistencia en la infancia y adolescencia, sin embargo esto parece olvidarse a la hora de planificar la organización de los servicios de salud mental.
Mientras en el país vecino Francia, por poner un ejemplo hay un psiquiatra infantojuvenil por cada 7.500 habitantes inferiores a 20 años de edad, en España podríamos decir que a cada uno de los psiquiatras formados en ésta parcela de la medicina le tocarían unos 100.000 habitantes, son cifras que dan que pensar.

Hoy los problemas de la infancia y la adolescencia son muchos y graves. Solo los suicidios en la adolescencia son la segunda causa de muerte, y los cuadros depresivos tienden a incrementarse acercándose peligrosamente a los niveles de los adultos. También los casos diagnosticados y tratados de Trastornos por Déficit de Atención están aumentando, y ni que decir tiene que los casos de Síndromes de Alteraciones del desarrollo traen de cabeza a familias, profesores y profesionales. Y a pesar de ello no existe conciencia concreta de la necesidad de ésta especialidad.

Es así pues, como con el Código Penal reformado, las Leyes de Enjuiciamiento Penal y Civil reformadas también (continua incumpliéndose el art. 763 de la Ley de Enjuiciamiento Civil que especifica “que los menores de edad tratados por motivos de
enfermedad psiquiátrica deben de tener recursos específicos asistenciales para estas edades”), y la flamante Ley del Menor “haciendo lo que buenamente puede”, las Unidades de Psiquiatría del menor que estas leyes exigen, o no existen, o son meros remiendos urgentes creados por presión de los Tribunales de Justicia principalmente.

Nuestra intención es hacer llegar al público nuestra cruda realidad. Nuestros hijos se encuentran en una situación de precariedad en lo que a atención psiquiátrica se refiere. Los pocos psiquiatras infanto-juveniles que tenemos en nuestro país (unos 35 o 40) se han formado en el extranjero, y la gran mayoría de ellos trabajan en la medicina privada, por no encontrar apoyo en la medicina pública.

Nuestros hijos, como consecuencia, son atendidos por psiquiatras de adultos (a los que no se les exige la ampliación de su formación), en unidades de salud mental de adultos en la mayoría de los casos, compartiendo sala de espera con enfermos que sufren de esquizofrenia, drogadicción, etc, lo cual tiene efectos demoledores en nuestros menores. Hay familias que deben desplazarse muchos kilómetros para que sus hijos sean atendidos. Debido a esta precariedad, los profesionales (de adultos) que tratan a nuestros hijos no disponen de medios, tiempo de consulta, ni formación adecuados para hacer un trabajo de calidad. Las consultas se reducen a una cadena de preguntas rutinarias, y se ajusta la medicación. No se ofrece psicoterapia al niño, ni se trabaja a nivel familiar como debería hacerse por no contar con los medios suficientes.

En lo que a medicación se refiere, muchos de los tratamientos que nuestros hijos necesitan no se encuentran subvencionados por la Seguridad Social, lo cual tienen como consecuencia que muchas familias no puedan optar a tratamientos que, a priori, serían beneficiosos para los niños debido al coste que suponen, a esto sumarle las terapias y apoyos extraescolares que nuestros hijos necesitan y que suponen un coste mensual que muchas familias no podemos soportar y que en muchos casos debemos renunciar dolorosamente a ellos por el bien de la economía familiar que con este tipo de niños y las necesidades que tienen, siempre se ve gravemente afectada.

Las consecuencias de esta mala gestión del ministerio de Sanidad en nuestro país son:

  • Niños y jóvenes mal diagnosticado.
  • Niños y jóvenes sin tratamiento psicoterapéutico adecuado.
  • Niños que sufren de depresión, ansiedad, etc, fruto de la falta de tratamientos  precisos

O de un mal diagnóstico.

  • rechazo social, fracaso escolar.
  • adolescentes con problemas de drogadicción.
  • situaciones familiares poco deseables (depresión de padres, frustración, incluso familias rotas).

Por todo lo dicho anteriormente, esta PLATAFORMA POR LA CREACIÓN DE LA ESPECIALIDAD PSIQUIATRÍA INFANTO-JUVENIL, vemos la EXTREMA NECESIDAD de que los medios de comunicación hagan pública esta situación, una situación que miles de familias sufrimos silenciosamente, viendo con impotencia que los partidos políticos de un color u otro nos ignoran y dedican nuestro dinero a labores de otra consideración, olvidando que los niños de España son el futuro del país. Ellos son nuestro legado, y están en una situación de abandono y dejadez en cuanto a salud mental se refiere.

Deseamos que este comunicado no quede en el olvido. Estamos trabajando sin descanso porque se instaure en España la Especialidad de Psiquiatría Infanto-Juvenil. Gracias por su comprensión y colaboración.

PLATAFORMA DE FAMILIAS PARA CREACIÓN ESPECIALIDAD PSIQUIATRÍA INFANTO-JUVENIL.
Portavoz: Ana Medina

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