Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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Las nuevas procreaciones y sus retos

PDF: nuevas-procreaciones-retos-fernandez-galindo.pdf | Revista: 48 | Año: 2009

Y FINALMENTE, ¿CUÁL SERÁ EL DESTINO PSICOLÓGICO (O PSICOPATOLÓGICO) DE ESTOS NIÑOS?

En este punto, tendríamos que distinguir entre las consecuencias, si las hubiere, de las procreaciones tecnológicas que no afectan a la filiación de aquellas que sí la afectan.

No parece que los orígenes remotos que pasan por la unión de los gametos en un tubo de ensayo y no en la trompa de Falopio pero que preservan la continuidad de la estirpe, tengan la menor influencia en el psiquismo de los hijos. Las fantasías originarias, universales, que se emparentan con las teorías sexuales infantiles y con la novela familiar del neurótico sobreviven y trascienden a casi cualquier embate de la realidad. Así que para un individuo saber que su origen empieza en un tubo de ensayo, o que es fruto de una selección espermática, no pone ni quita absolutamente nada.

Con ocasión de su 25 cumpleaños, la prensa publicó entrevistas con Louise Brown, la primera “niña probeta” (16) e igualmente, tres años después, con Victoria Anna, la primera española nacida con técnicas de fertilización in vitro. Para ninguna de las dos tenía el menor significado su inimaginable origen remoto.

Genevieve Delaisi de Parseval habla de John, el pequeño australiano que fue el primero concebido, en su país, mediante criogenización de embriones, extrañada por la naturalidad con que él mismo y su entorno manejaban su origen. Él enseñaba su habitación y en ella los dibujos que habían hecho sus tías mientras lo esperaban (un “renacuajo” dentro de un cubito de hielo). De siempre le llamaban todos Frosty (“Escarchita, Congeladito”), incluso en la escuela…

Cuestión diferente es cuando la procreación tiene lugar mediante donación de material genético, es decir, donación de esperma y donación de óvulos.

Aquí, he de dar un paso atrás para volver al desafío ético y psicológico con el que se ve enfrentado el terapeuta. Cuando uno aborda casos como éstos, muchas veces uno se encuentra pensando: ¡Pero… están locos estos médicos jugando a ser Dios…! (Faure-Pragier, 1993). Y aquí vuelven a involucrarse irremediablemente los fantasmas del terapeuta, sus preconcepciones, su propia forma de entender… el misterio de la vida.

Hay pocas publicaciones que aborden específicamente la cuestión, y la investigación psicológica se mezcla con cuestiones éticas y legales. Algunos trabajos extrapolan los problemas de identidad que encuentran en los chicos adoptados a los niños concebidos con la intervención de donantes, y hablan de “desconcierto genealógico”.

También se ve involucrada la cuestión del secreto. ¿Hay que comunicar a los niños la identidad de los donantes? Cuestión pantanosa donde las haya.

Es verdad que es diferente pensar que Papá y Mamá son papá y mamá, aunque haya que trasladar la escena primitiva a un laboratorio, que asumir un origen enigmático que viene de un don, de un regalo de un desconocido. La legislación en relación con la donación de material genético va de un extremo (exigencia de secreto, en países como Francia, Alemania y España) al contrario (exigencia de transparencia en Gran Bretaña y Suecia).

Algunos trabajos abordan también la cuestión del momento oportuno en que se debe comunicar el origen al niño y, como no podía ser de otro modo, encuentran que la reacción de los niños es mejor cuando se enteran alrededor de los 7 años que cuando se les comunica en la adolescencia.

En cuanto a los niños concebidos por mujeres en pareja homosexual, parece que todos los estudios avalan la idoneidad de esas familias para criar niños. Según Alfredo Oliva, profesor del Departamento de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla, refiriéndose a los niños nacidos y criados en familias homoparentales, dice que el tipo de estructura familiar no influye en el desarrollo del niño “y que éste depende del nivel de estimulación, de apoyo social y de afecto que reciba” (17).

Existe un metaanálisis realizado por dos psicólogos de la Universidad de Nancy y publicado en La Psychiatrie de l’Enfant en 2005. De 311 publicaciones, los autores seleccionan 38 por su orientación empírica y experimental. Lo primero que se constata –dicen los autores– es que son más numerosos los intercambios de puntos de vista y las discusiones sobre el tema que las verdaderas investigaciones. Por otra parte, y descontando algunos defectos metodológicos de los trabajos, no se comprueba una mayor vulnerabilidad en estos chicos.

Otro elemento que señalan los autores es el contexto polémico y militante en que se realizan estos trabajos.

A conclusiones parecidas llega un trabajo publicado en nuestro país en la revista on-line Psicología.com por José Luis Pedreira y cols.

Como psicoanalistas, solemos sospechar de los estudios de base cognitiva. Pero, por otro lado, no tenemos ninguna posibilidad de competir con ellos con nuestro modelo caso-a-caso.

Y, desde luego, nuestra suspicacia (es verdad que sostenida por legítimos planteamientos teóricos) no nos autoriza a formular asertos como el que sigue:

“Toda situación actuada en el escenario de la realidad que se aproxime demasiado a una representación fantasmática reprimida ejercerá, respecto a esta última, un poder de imantación. La removilización de este fantasma puede hacerle muy difícil a la madre no proyectar al niño en el lugar de un objeto autoengendrado por la omnipotencia del propio deseo o en la de un niño que vendría a realizar un deseo incestuoso”. (Piera Aulagnier, 1989, Quel désir pour quel enfant. Topique. Citado por Delaisi de Parseval en op. cit.).

Estando de acuerdo en que la fantasía de autoengendramiento o la fantasía incestuosa pueden estar presentes, sin embargo, ¿porque tiene que ser “difícil” que ocurra de otro modo?

Aún es pronto para saber, pero me gustaría terminar con unas palabras de maestro: René Diatkine, ya en 1985, en el coloquio Genética, procreación y derecho, decía: “La impresionante plasticidad del psiquismo humano –en ciertas condiciones que sólo pueden conocerse a posteriori– obliga a la mayor prudencia y prohíbe toda actitud categórica para predecir qué será perjudicial y qué favorable…” (René Diatkine, 1985, citado por S. Faure-Pragier, en op. cit.).

BIBLIOGRAFÍA

Apfel, R. J. & Keylor, R. G. (2002). Psychoanalysis and infertility: myths and realities. Int. J. Psychoanal. (2002) 83, 1.

Bydlowski, M. (1998). La dette de vie. Itinéraire psychanalytique de la maternité. PUF, coll. Le fil rouge.

Delaisi de Parseval, G. (1993). Propos sur le saturnisme ou “Peuton rester psychanalyste quand on s’occupe de procrèations artificielles?. Rev. Franç. Psychanal. 4/1993.

Faure-Pragier, S. (1993). L’insoutenable neutralité du psychanalyste face à la bio-éthique. Rev. Franç. Psychanal. 4/1993.

Mejía, C., Germond, M. y Ansermet, F. (2005). Les mots et les choses autour de la fécondation in vitro. Psychiatrie de l’enfant, XLVIII, 1.

Pedreira Massa; J. L. y cols. (2005). Parentalidad y homosexualidad. Psicología.com

Tubert, S. (1991). Mujeres sin sombra. Maternidad y tecnología. Siglo XXI, ed.

Vecho, O. y Schneider, B. (2005). Homoparentalité et développement de l’enfant. Bilan de trente ans de publications. La Psiquiatrie de l’Enfant, vol. 48, 1.

NOTAS

1. El nacimiento de Louise Brown, la primera “niña probeta” tuvo lugar en abril de 1978.

2. En una entrevista con motivo de la concesión del Óscar por “Brokeback Mountain”, el cineasta Ang Lee decía que él hacía películas para “sensibilidades puestas al día” (El cultural.es. 19/1/06). Ése es el recuerdo que motiva mi idea de “poner al día” la ética de la práctica psicoterapéutica.

3. Debo esta teorización que, a mi criterio, aporta un modelo de comprensión de la clínica muy iluminador, a Philippe Jeammet: Ver, por ejemplo, en el no 8 (1989) de estos Cuadernos de Psiquiatría y Psicoterapia: Trastornos de personalidad y conducta alimenticia en la adolescencia.

4. Una buena muestra de este encarnizado deseo de tener hijos: En el New York Times del pasado 11 de octubre, e ilustrando un artículo sobre este tema, se relata la experiencia de una mujer que, embarazada de gemelos, ha de afrontar una intervención de cerclaje del cérvix, pare a sus gemelos, uno de ellos muerto intraútero, en la semana 24, es decir, con gran prematuridad y dos años después afronta un nuevo embarazo también por FIV con el resultado de una (preciosa) niña sana y a término.

5. Yo tengo mis dudas de que no sea un concepto genuinamente psicoanalítico. En todo caso, si es importado de la medicina somática, desde luego ha sido abrazado con ardor por muchos psicoanalistas.

6. Benedek, T. & Rubenstein, B. B. (1942) The Sexual Cycle in Women: The Relation between Ovarian Function and Psychodynamic Processes. Washington, D C: National Research Council.

7. A esta lista de las autoras citadas habría que añadir una causa, que tuvo gran predicamento en algunos medios, que es la de la autora argentina, kleiniana, Marie Langer. Ella atribuye como causa de “algunas” esterilidades femeninas, el ataque envidioso a la madre fértil…

8. Janaud y Delaisi de Parseval (1983): L’enfant à tout prix, Seuil. (Citado por Tubert, S. en op. cit.).

9. Ambos autores citados por Apfel & Keylor en op. cit.

10. Sin embargo, en mujeres con altos niveles de ansiedad o depresión, su dificultad para modular el compromiso emocional con las técnicas de reproducción, provoca ansiedad anticipatoria lo que determina altas concentraciones de cortisol, que pueden tener una influencia negativa en el éxito de la fecundación (Demyttenaere & al. 1991. Citado por Apfel & Keylor).

11. Agradezco al Dr. Luis Feduchi la puntualización sobre este error, habitual, y que yo cometo también, que confunde dos dogmas diferentes de la teología católica: El dogma que “sostiene” la fantasía partenogenética, no es el de la Inmaculada Concepción (que se refiere al privilegio divino por el cual María nace sin Pecado Original) sino el de la Anunciación: “El Ángel del Señor anunció a María… y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo”.

12. La nueva terminología que aparece como consecuencia de las técnicas de fertilización ¿supondrá una ruptura epistemológica? (C. Mejia y cols., 2005). En todo caso, el universo representacional que surge es, sin duda, novedoso y un buen juguete para semiólogos y epistemólogos. En español el semen de donante en su preparación para ser usado se llama muestra, porción de cualquier cosa, dice doña M.a Moliner; por el contario, en francés se dice paillette, escama, lentejuela, que convoca ideas más “poéticas”…

13. Es verdad que para el psicoanálisis otros paradigmas psicológicos y, entre ellos, en un lugar importante el paradigma cognitivo, son objeto de sospecha, pero…

14. En nuestro medio, los médicos que se dedican a la infertilidad son, con gran frecuencia, mujeres. En estos casos, las ansiedades que se despiertan son de otro orden.

15. La infertilidad de una pareja es imputable al varón en un 45% de los casos.

16. Claudia Mejía y cols. han estudiado el discurso verbal, el universo semántico alrededor de las técnicas de reproducción asistida y concluye que la realidad introducida exige de la implementación de una nueva terminología (que tal vez, en el futuro, permitirá asimilar sin demasiadas dificultades, cosas hoy paradójicas). Al hilo de esta reflexión, ¿Quién habla ya hoy en día de “niños probeta”?

17. Datos obtenidos de un estudio llevado a cabo por la Universidad de Sevilla y la del País Vasco con asesoramiento de la Universidad de Cambridge, mediante entrevistas a 200 familias de seis tipos: tradicional, monoparental, reconstituida (segundas parejas con hijos), homoparental, múltiple (con mellizos o trillizos) y adoptiva. (Diario El Mundo, suplemento Salud, 14 abril 2009).

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