Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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Estudio de la construcción mental de los vínculos intergeneracionales en el abordaje psicoterapéutico grupal de adolescentes con conductas antisociales

PDF: quiroga-construccion-mental-vinculos-intergeneracionales.pdf | Revista: 41-42 | Año: 2006

3. PROGRAMA DE PSICOLOGÍA CLÍNICA PARA ADOLESCENTES, SEDE REGIONAL SUR, UBA

A partir de la consideración de las diversas perspectivas de este marco conceptual, en el Programa de Psicología Clínica para Adolescentes, Sede Regional Sur, UBA (Directora: Prof. Dra. Susana Quiroga) se desarrolló un modelo de abordaje psicoterapéutico grupal de orientación psicoanalítica organizado en módulos con objetivos y técnicas predeterminadas (Proyecto UBACYT P056 “Detección del patrón de interacción familiar-grupal y prevención de conducta antisocial y autodestructiva en adolescentes” y P069 “Análisis de proceso y de resultados de terapia grupal focalizada de corto plazo para adolescentes con conducta antisocial y autodestructiva”), que permite un abordaje más eficaz de las patologías que presentan los pacientes atendidos y sus familias.

Se eligió a la psicoterapia grupal de orientación psicoanalítica porque entendemos al sujeto humano como un sujeto del vínculo tanto como del inconsciente, cuyas leyes de funcionamiento tienen una base común que se manifiesta en los grupos, en las parejas, en las familias y las instituciones (Aberastury, 1962, 1971, 1972). La psicoterapia grupal permite la experiencia y la elaboración de transferencias múltiples tanto con los terapeutas como con los otros integrantes del grupo (Quiroga, Paradiso, Cryan, Auguste y Zaga, 2004) a partir de lo cual se ponen de manifiesto sentimientos y conductas en el aquí y ahora marcados por las experiencias tempranas. Entendemos que estas transferencias múltiples permiten la diversificación de la intensidad transferencial que caracteriza a la terapia individual. La presencia de muchas y variadas personas reales (adultos, terapeutas o padres) en el contexto de la terapia, facilita el reconocimiento de sus reacciones emocionales hacia los otros.

Este abordaje psicoterapéutico grupal está organizado en módulos con objetivos y técnicas predeterminadas. Estas técnicas surgieron a partir de evaluar fracasos terapéuticos (Quiroga, González, Pérez Caputo, y Melicci, 2003; Quiroga, González, y Pérez Caputo, 2004) como deserción temprana y baja adherencia en las terapias grupales de largo plazo, regidas por las normas psicoanalíticas clásicas, es decir, atención flotante y asociación libre (Freud, 1923). Debido a que estos pacientes presentan fallas en la construcción del aparato psíquico (Marty, 1968), especialmente en las categorías básicas del principio de realidad cuyo fundamento es la ubicación en el tiempo y el espacio, la modulización permite establecer límites externos que facilitan la construcción de un andamiaje mental (Houzel, 1987) para sostener y hacer posible los contenidos del inconsciente. En este sentido, resulta importante considerar los desarrollos realizados por este autor, quien plantea que el psicoanálisis sólo pudo interesarse por lo continente, luego de haberse afirmado sobre las bases de la metapsicología y la técnica del tratamiento de la neurosis, para así abordar nuevas formas de patología. Así, tanto el psicoanálisis de niños como el de los psicóticos, el de los estados fronterizos, el de los grupos y el psicoanálisis familiar atrajeron la atención sobre las “estructuras limitantes, envolventes y continentes”, debido a que en las mismas los psicoanalistas se encontraban con posibles deficiencias en estas estructuras.

Para poder abordar las deficiencias con las que nos encontramos en este tipo de patologías (Quiroga y Cryan, 2004), el estilo de trabajo grupal en estos dispositivos (Grupo de Encuadre Vincular y Representacional-GEVR y Grupo de Terapia Focalizada-GTF) se caracteriza por una interacción entre terapeuta, co-terapeutas y pacientes, donde las técnicas de intervención están centradas en su mayoría en: a) la clarificación de aspectos cognitivos confusos; b) la confrontación con aspectos disociados intra e intersubjetivos; c) el señalamiento y la puesta de límites, como momentos previos al uso de la elaboración psíquica mediante la interpretación, como sucede en el tratamiento de orientación psicodinámica de pacientes neuróticos.

El concepto básico de este tipo de abordaje terapéutico, tanto para los adolescentes como para sus familias, se encuentra en dos tipos de problemáticas subyacentes: 1) el vacío representacional que se manifiesta en la conducta abúlica, el desinterés por el otro o por sí mismo y la falta de energía psíquica y 2) la existencia de una repetición inconsciente en el aquí-y-ahora de vínculos internalizados patológicos del pasado, en los que predominan el desamparo y el desvalimiento psíquico. Esta constitución intrapsíquica deficitaria se recrea en el “acto” una y otra vez y es experimentada como realidad actual.

Por lo tanto, estas nuevas técnicas apuntan a:

  • enfatizar la estabilidad del encuadre terapéutico;
  • regular la participación del terapeuta en el nivel necesario para reducir el descontrol de los impulsos;
  • tolerar la hostilidad de los pacientes en la transferencia negativa;
  • bloquear las actuaciones poniendo límites a acciones que pongan en peligro a los pacientes;
  • realizar señalamientos que ayuden al paciente a establecer ligaduras entre la acción y los afectos;
  • focalizar el trabajo terapéutico en la clarificación, la confrontación y la interpretación en el aquí-y-ahora más que en el material histórico;
  • monitorear cuidadosamente los sentimientos de contratransferencia.

Estos siete puntos fueron desarrollados a través de la modulización del tratamiento de orientación psicodinámica en grupos de corto plazo (GEVR y GTF), que incluyen objetivos y técnicas predeterminadas (Quiroga y Cryan, 2004). Estos dispositivos, previos al Grupo de Terapia de Largo Plazo – GTLP, son descriptos a continuación:

Grupo de Encuadre Vincular y Representacional

Los Grupos de Encuadre Vincular y Representacional (GEVR) son grupos de espera –abiertos y específicos– con una frecuencia semanal de una hora y media de duración. Están organizados en módulos pautados que incluyen los siguientes tópicos:

  • informar acerca del problema utilizando material gráfico ilustrativo;
  • favorecer la expresión verbal del problema, estimulando la participación de los pacientes para formular preguntas acerca del trastorno que padecen;
  • establecer vínculos con la institución, los terapeutas y los pares;
  • evitar la profundización en la comunicación de los problemas personales;
  • prevenir la deserción producida por el tiempo de espera;
  • detectar la capacidad de adaptación del adolescente a un encuadre grupal y
  • detectar las conductas transgresoras y de pasaje al acto del adolescente en el grupo.

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