Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente

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¿Qué elementos aporta el juego al diagnóstico?

PDF: garcia-elementos-juego.pdf | Revista: 27 | Año: 1999

Cecilia García Caballero
Psicólogo. Fundación Eulalia Torras de Beà. Servicio de Psiquiatría y Psicología del Niño y del Adolescente. Hospital de la Cruz Roja.

En este trabajo realizaré una breve reseña sobre las bases psicoanalíticas de la técnica del juego, haciendo hincapié en la teoría kleniana, la evolución de la actividad lúdica en relación a las distintas etapas evolutivas, desde el nacimiento hasta la pubertad; la patología del juego y luego destacaré algunas consideraciones técnicas, las funciones del juego y en especial, aquellos elementos a tener en cuenta en el transcurso de la hora de juego diagnóstica.

I. FUNDAMENTOS PSICOANALÍTICOS SOBRE LA TÉCNICA DEL JUEGO: SU HISTORIA Y SIGNIFICADO

Las teorías psicoanalíticas sobre el desarrollo funcional, estructural y el significado del mundo interno de niños pequeños deriva en gran parte de las observaciones de horas de juego en la consulta. Los analistas de niños intentan entender qué expresa el niño a través del lenguaje del juego sobre sus más profundas fantasías y de sus emergentes relaciones con los demás (8).

Durante las primeras fases del desarrollo de la teoría psicoanalítica, Freud utilizó el fenómeno del juego del niño para ilustrar e identificar los orígenes de diversas características del funcionamiento psíquico en la vida adulta. Con respecto a la función del juego, muchas de las descripciones y formulaciones de Freud continúan siendo centrales de la teoría psicoanalítica infantil. Ejemplo de ello es el origen del contacto del niño con la realidad; el nacimiento y empleo de la fantasía; la tendencia a tomar un rol activo sobre experiencias vividas pasivamente; la compulsión a la repetición como una manera de elaboración de experiencias traumáticas y la formación del super yo. (8)

En 1905, Freud se refirió por primera vez al juego infantil sugiriendo que el juego aparecía cuando el niño comienza a utilizar palabras y a organizar sus pensamientos.
También consideró que el juego ofrece una función reparadora de experiencias traumáticas. Esta función del juego fue un ejemplo de la inclinación natural por rebelarse en contra de la pasividad y por la preferencia de roles activos, al servicio de la práctica y adquisición de mayor autosuficiencia (8)
Freud hizo énfasis en que detrás del juego infantil subyace otra fuerza conductora llamada “compulsión a la repetición”, en la cual el niño hace revivir sentimientos asociados con experiencias placenteras.

Otros teóricos posteriores a Freud, continuaron observando el juego como una forma de descarga o como una función moderadora para el niño. Melanie Klein, enfatizó que los juegos se presentan como creaciones de objetos maternos sustitutivos seguidos de su destrucción y reaparición. Melanie Klein, tomó en cuenta las observaciones de Freud respecto al rol de la repetición compulsiva y de su empleo en el juego infantil como un aspecto central para adquirir el control sobre su conflictiva interna. (7) (8)

Antecedentes Históricos de la Técnica de Juego de M. Klein

Su primer paciente fue un niño de 5 años y el tratamiento se realizó en la casa del niño con sus propios juguetes. Este análisis era el comienzo de la técnica psicoanalítica del juego porque desde el principio el niño expresó sus ansiedades y fantasías, a través de su juego y al aclararle consistentemente su significado apareció material adicional en el mismo.

Melanie Klein no sólo interpretó las palabras del niño sino también sus actividades en los juegos y aplicó este principio básico a la mente del niño; cuyos juegos y acciones y en general, toda su conducta, son medios de expresar aquello que el adulto manifiesta predominantemente por la palabra.

Desde el comienzo del desarrollo de la técnica del juego, M. K aplicó los principios básicos del psicoanálisis: la exploración del inconsciente –como tarea principal del proceso psicoanalítico– y el análisis de la transferencia –como medio de lograr ese fin–.

El tratamiento de una niña de dos años y nueve meses, fue decisivo en el desarrollo de su técnica del juego.

Al igual que al primer paciente, efectuó el análisis en el hogar de la niña con sus propios juguetes; pero durante ese tratamiento M. K. llegó a la conclusión de que el psicoanálisis no debería ser llevado a cabo en la casa del niño, porque observó que la situación de transferencia sólo puede ser establecida y mantenida si el paciente es capaz de sentir que la habitación de juegos, y en general todo el análisis es algo diferente de su vida cotidiana, en su hogar. Pues sólo en tales condiciones el niño puede superar sus resistencias a experimentar y expresar pensamientos, sentimientos y deseos que son incompatibles con las convenciones usuales y en contraste con mucho de lo que se le ha enseñado.

En cuanto al empleo de juguetes, ella observó que era esencial para el análisis guardar aquellos juguetes significativos para cada niño que tratase.

Es importante que el niño pueda manifestar su agresividad en la situación analítica, y en especial, que el analista comprenda por qué en ese momento particular de la transferencia aparecen impulsos destructivos, observando sus consecuencias en la mente del niño.

M. Klein tomó en cuenta la ilimitada variedad de situaciones emocionales que pueden ser expresadas a través del juego; por ejemplo: sentimientos de frustración y de ser rechazado, celos del padre, madre o de hermanos y hermanas; agresividad acompañando esos celos; placer por tener un compañero y aliado contra los padres; sentimientos de amor y odio hacia un bebé recién nacido o que está por nacer, así como la ansiedad resultante, sentimientos de culpa y la urgencia de reparación.

También dio importancia a la actitud del niño ante el juguete que ha dañado, ya que ésta es muy reveladora. A menudo pone aparte ese juguete que por ej. representa un hermano o uno de los padres y lo ignora por un tiempo. Esto indica desagrado por el objeto dañado o por temor persecutorio que la persona atacada (representada por el juguete) se haya vuelto vengativa o peligrosa.

Otros aportes a la Técnica de juego son los de Anna Freud, quien consideró que el juego temprano del niño con su cuerpo y el de su madre estimula su capacidad de diferenciarse de los demás y también ayuda a distinguir entre fantasía y realidad. El juego que el niño desarrolla posteriormente con juguetes, el juego solitario y el juego en grupo son expresión de energías desplazadas, que han sido canalizadas y sublimadas y preparan el terreno para la realización de objetivos, la resolución de problemas y la habilidad de trabajar. (8)

Ella considera que el niño mediante la actividad lúdica, intenta obtener un dominio sobre sus conflictos generados desde su interior y también desea controlar aquellos que provienen de la realidad externa. Desde su perspectiva, el juego es importante porque impulsa al niño hacia una creciente capacidad de autonomía, autoconfianza, socialización y trabajo.

Erikson, sostuvo que la función del juego es una actividad preparatoria de futuros roles adultos. También Peller observó el juego como un derivado de los intentos del yo para relacionarse con la ansiedad y asociado con deprivaciones o golpes ejercidos por la realidad, así como también con presiones originadas en el ello y en el super yo. El juego es una fantasía acompañada por la acción y es posible cuando el grado de ansiedad –que debe ser controlada– no es abrumante. (8)

En cuanto a Winnicott (1968) sostiene que el juego es una forma de vida básica que ayuda a desarrollar la autonomía del niño en relación a los demás. El argumentó que la excitación del juego no está principalmente asociada a expresiones displacenteras, sino que también se asocia con las precarias sensaciones placenteras del niño, que provienen de un interjuego entre la realidad psíquica personal y las experiencias de control de objetos actuales. Este interjuego deriva de las más tempranas experiencias de control mágico de las respuestas maternas y ayuda a que el niño confíe en su disponibilidad y amor y en su propio potencial mágico.

La internalización de estas características establecen las bases de los futuros juegos, que se desarrollan en forma solitaria o acompañada, y en los cuales el niño puede crear o recrear un mundo donde permanece flotando entre la realidad psíquica y la realidad objetiva.

Para Winnicott el juego es el reflejo de la capacidad del niño de ocupar un espacio entre realidad psíquica y realidad externa, en el cual el niño utiliza elementos de ambas realidades. En otras palabras, dicha zona intermedia “espacio transicional” constituye la mayor parte de la experiencia del bebé y se conserva a lo largo de la vida en las intensas experiencias que corresponden a las artes y la religión, a la vida imaginativa y a la labor científica y creadora. (10)

En ese espacio potencial el niño reúne objetos o fenómenos de la realidad exterior y los usa al servicio de una muestra derivada de la realidad personal. Sin necesidad de alucinar, muestra una capacidad potencial para soñar y vive con ella en un marco elegido de episodios o partes de la realidad externa. Al jugar, el niño manipula fenómenos exteriores al servicio de los sueños e impregna a algunos de ellos de significación y sentimientos oníricos. El juego compromete al cuerpo, para manipular los objetos y también porque algunos intereses se relacionan con aspectos de excitación corporal. En esencia la actividad lúdica es satisfactoria porque canaliza un alto grado de ansiedad. Sin embargo, si ésta sobrepasa los límites, resulta insoportable y se interrumpe el juego (10).

En cuanto al placer vivenciado por el niño durante el juego, él señala que se da cuando el despertar de los instintos no es excesivo; cuando va más allá de cierto punto lleva a la culminación que puede ser frustrada (acompañada de sentimientos de confusión mental e incomodidad física que sólo el tiempo puede curar) o bien alternativa (por ej. cuando sus padres reaccionan a su provocación). El momento en el cual el juego llega a su saturación o culminación, se relaciona con la capacidad para contener y elaborar experiencias. Autores actuales, como Mayes, Marans y Colonna, sostienen que el juego provee una ventana hacia la elaboración de otras estructuras mentales. En el capítulo 4 veremos con detalles dicha función de la actividad lúdica infantil.

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